Van Gogh usó un pincel para pintar la Quinta Vergara
Sólo una Gaviota de Plata y una versión a capella de "Rosas" terminaron con cerca de 25 minutos de pifias de un "monstruo" ansioso de escuchar más de los hispanos.
La Oreja de Van Gogh no sólo ratificó su condición de éxito de ventas, sino que además provocó un momento de tensión que casi termina con la Sonora Palacios como la primera víctima del resucitado "monstruo" de la Quinta Vergara.
Aunque ya habían realizado su show, el público pifió insistentemente por casi 25 minutos para conseguir el regreso de los españoles, quienes se fueron con "sólo" dos antorchas -una de plata y una de oro-, y obligó a Canal 13 a retrasar la presentación del conjunto tropical, que finalmente fue escuchado con ganas, pero sin fervor, y en medio de un masivo éxodo de público.
Tras la presentación por parte de los animadores y una introducción grabada, los acordes de "20 de enero" encendieron a un público que se declaró fiel desde un principio y dejó claro que aunque la primera jornada festivalera era de calidad, "La Oreja" era el único número que gozaba de la incondicionalidad de una repleta Quinta.
Además de los numerosos singles que ubicaron en los primeros lugares de popularidad durante 2004, la banda de San Sebastián tiene a una Amaia Montero poseedora de una voz casi angelical y un carisma que le permite ganarse al público sin necesidad de jugar un rol de sex symbol sobre el escenario.
Los cuatro amigos que la acompañan -batería, bajo, guitarra y teclado- cumplen con su trabajo con un oficio que denota varios años de girar por clubes y bares, una experiencia valiosa en la etapa multinacional que emprendieron con su primer disco, "Dile al sol" (1999).
Fue así como sonaron "Un mundo mejor", "Desde el puerto", "París" y "Cuídate", canción que precedió a la reconocida por la banda como la "más especial", por ser el primer corte de su disco debut, "28".
Luego de "Vestido azul", el público demandó una antorcha, que los animadores Myriam Hernández y Ricardo Montaner no demoraron en entregar, aunque sí parecieron no oír la solicitud de antorcha de oro, lo que ya hacía presagiar que la salida del escenario de los peninsulares no sería de acuerdo a la pauta de Canal 13.
Con "Deseos de cosas imposibles", uno de sus temas más famosos, La Oreja de Van Gogh sintió que la noche era absolutamente de ellos, pero siempre con una cuota de humildad que hizo recordar las palabras de Amaia durante la conferencia de prensa que ofrecieron la tarde del pasado miércoles: "Para nosotros es muy impresionante, venimos de España, que está a 14 horas en avión... y, de repente, llegar a un país en que la gente te tiene tanto cariño, que nos reciben de esta manera".
"La playa" fue coreada por todo el "monstruo", que también agradeció la versión de "Gracias a la vida" de Violeta Parra que la banda mezcló con su tema, en una versión con clave de rock que merece ser grabada, por el excelente arreglo que lograron.
El último bis del grupo incluyó "Rosas" y "Puedes contar conmigo", donde Amaia se dio el lujo de dejar al público cantando, en un cierre que incluyó dos hits demasiado populares como para tranquilizar a los fanáticos.
Si alguien pensó que la antorcha dorada con que se despidieron del escenario fue un broche digno para la presentación de los hispanos, sólo encendió una mecha que -como en los viejos tiempos- despertó al "monstruo", que por 25 minutos demandó la vuelta de "La Oreja" a la Quinta, aunque ya los técnicos habían desarmado sus equipos, se preparaba la Sonora Palacios y los televidentes veían tandas comerciales y microprogramas de la estación pontificia.
Ni la entrevista de backstage a Juanes que el canal proyectó permitió acallar al público, que además pifió con intensidad a los músicos tropicales cuando ingresó su set de instrumentos.
En la Quinta Vergara había un clima que garantizaba que los intérpretes de "El galeón español", a pesar de su probado repertorio, caerían en una lluvia de rechiflas, que cambiaron por aplausos cuando debieron volver detrás del escenario, en una inteligente movida de Canal 13, que ilusionó con al menos un nuevo tema de Amaia y sus chicos.
Sin embargo, la fórmula para permitir la continuidad de la primera noche festivalera pasó por una confesión de los animadores, quienes aseguraron que conversaron personalmente con la organización para hacer "una excepción" y entregar un premio -la Gaviota de Plata- reservado sólo para las competencias folclóricas e internacional.
"Es algo increíble, es algo difícil de explicar no tenemos palabras", dijo una emocionada Amaia al público, que a continuación escuchó una versión a capella de "Rosas", que volvió a tener un multitudinario coro.
La española tiene una voz privilegiada, que sumada a letras románticas, llevó a La Oreja de Van Gogh a ser el grupo con más discos vendidos durante 2004 en Chile, y eso no sólo se traduce en un número, sino en un fanatismo que tuvo en vilo por varios minutos a una organización que seguramente pensó que con una cumbia tenía ganado al "monstruo", craso error, aunque solucionable con una Gaviota.