La Ley sorprendió con su formación original y se lo llevó todo
A modo de celebración de sus 15 años de carrera, o quizás como el primer paso para una reunión, el grupo tocó en la Quinta Vergara con Luciano Rojas en el bajo y Rodrigo Aboitiz en teclados.
Ni el más fanático seguidor de la La Ley se podría haber imaginado el especial show que el grupo tenía preparado para abrir la cuarta jornada del Festival de Viña del Mar 2005. A 15 años de su fundación, Beto Cuevas, Pedro Frugone y Mauricio Clavería invitaron a sus ex compañeros Luciano Rojas y Rodrigo Aboitiz para completar una histórica formación del mayor referente del rock nacional.
Dos antorchas y una Gaviota de Plata sellaron una sólida presentación sobre el escenario de la Quinta Vergara, que adquiere aún más relevancia con la cierta posibilidad de que exista una "reunión" de La Ley.
"Hace muy poco tiempo que se nos ocurrió esto, las cosas se tienen que dar con el tiempo no queremos dar una respuesta presionados por el tiempo", afirmó Cuevas a Radio Cooperativa en la zona de backstage.
El líder de la banda agregó que, particularmente con Rojas, "limamos nuestras asperezas", y a pesar de que señaló que nunca se conversó sobre el futuro en conjunto, "sin duda un comienzo".
"No hemos conversado nada de eso", enfatizó por su parte Luciano Rojas al ser consultado por una futura reunión de la banda, algo que se verá "más adelante.
En conversación con Radio Cooperativa en backstage, el actual guitarrista de Saiko enfatizó que "lo más importante de esto es la amistad".
A las 22:10 horas (01:10 GMT) y con "Aquí", La Ley inició su sexto paso por el certamen viñamarino, el que confirma que el grupo tiene una puesta en escena y solidez interpretativa que hace justicia a la capacidad compositiva de sus integrantes.
"Hombre", "Mentira" -con un multitudinario coro-, "Histeria" y "Amate y sálvate" -dedicada a Humberto Gatica- dieron forma a los primeros 25 minutos de la presentación de La Ley, que a partir de ese momento, deleitó con la sorpresa que prepararon.
Cuevas pidió a la Quinta saludar con un aplauso a Luciano Rojas y Rodrigo Aboitiz, antiguos miembros del conjunto, quienes por diferencias personales y musicales, dejaron la banda en el pasado.
El clásico "Desiertos" inundó el festival, evocando ese sonido más oscuro que tenía la banda en sus inicios, en los primeros años de la década de 1990.
El sonido característico de cada canción puede lograrse con buenos músicos, pero escucharla interpretada por sus autores le entrega una sensación distinta, y eso fue lo que ocurrió con "Doble opuesto", y "Día 0", tema que cerró su presentación, tras 45 minutos de show.
La demanda de una Antorcha de Plata fue inmediata, incluso mientras los músicos la recibían de parte de los animadores, el grito "¡De oro, de oro!" ya se sentía fuerte en la Quinta.
El bis vino con "El duelo" y "Cielo market", que concluyeron con la más que merecida Gaviota de Plata, que parece cumplir con dos objetivos, premiar una trayectoria y celebrar la calidad de La Ley, que hace años tiene el título de referente del rock chileno.
El último tema fue "Tejedores de ilusión", que con un arreglo especial, permitió al público dar rienda suelta a su fanatismo.
A pesar de los gritos, Beto Cuevas dejó en claro la situación: "Vamos a respetar los tiempos", para que las otras bandas puedan tocar a una "hora decente", le dijo a la Quinta Vergara.
"Siempre hemos sido respetuosos respecto a eso", comentó en bambalinas Beto Cuevas a Radio Cooperativa, y por "principios" no se extenderían, porque perjudicarían a quienes los sigue, algo que ellos ya vivieron anteriormente, cuando en más de una oportunidad debieron salir al escenario en la madrugada.
Además de solidez musical, solidez gremial, algo que habla muy bien del trío, o quizás en un futuro no lejano, nuevamente quinteto.