Paulo Iglesias revirtió con chistes cortos una complicada partida

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Autor: Cooperativa.cl

El nervioso comienzo del humorista casi le costó un fracaso, pero una inteligente reacción le permitió llevarse dos antorchas y dejar con una sonrisa en la cara a la Quinta Vergara.

Tal como Fey, el humorista chileno Paulo Iglesias enfrentó al más fiero "monstruo" festivalero del 2005, que alentado por la ilusión de ver nuevamente en el escenario a Marco Antonio Solís, pifió al cómico durante largos minutos y intensificó el nerviosismo del artistas.

 

Algunos chistes políticos y apelaciones a su condición de "chileno" provocaron una negativa reacción del público, que respondió con un rotundo "¡No!" cuando Myriam Hernández preguntó -tras 12 minutos de rutina- si querían seguir escuchando a Iglesias.

 

La porfía de la animadora pareció incomprensible en el momento, pero el retorno de un más relajado Iglesias le dio la razón. Lo que no pudo alcanzar en su primera salida fue una tarea fácil en su nueva intervención, que sacó risas en galería y platea, sobre todo cuando apeló a chistes rápidos sobre la situación económica y de carácter feminista.

 

Una Antorcha de Plata premió a Iglesias, quien a medida que pasaban los minutos mostraba aún más soltura, la que le permitió manejar con inteligencia los tiempos de su presentación y consiguió que los espectadores pidieran, a coro, dos salidas más y una Antorcha de Oro.

 

Casi 40 minutos de show que pueden ser definidos como el infierno y el cielo para Iglesias, quien superó las barreras que las circunstancias le pusieron y remató con historias cortas, que hicieron reír de buena gana a la más complicada Quinta Vergara del año 2005.