Alumno que mató a nueve personas en EE.UU. era abierto admirador de Hitler
Jeff Weise, que se suicidó tras la masacre que provocó en Red Lake, había sido fuertemente cuestionado en su escuela por sus claras inclinaciones neonazis.
El adolescente que mató el lunes a balazos a nueve personas, hirió a 12 más y después se suicidó era un abierto admirador de Adolf Hitler y de la doctrina nazi.
El estudiante de secundaria, identificado como Jeff Weise, de 17 años, primero asesinó a su abuelo y a la compañera sentimental de éste en su casa en la reserva india chipeua de Red Lake, localidad habitada por 5.000 personas, casi todos indígenas.
Consumados estos asesinatos, Weise caminó hasta la escuela de Red Lake, donde mató de un disparo al guardia de seguridad antes de irrumpir en el recinto, según informó un portavoz de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), Paul McCabe.
Acto seguido, avanzaba por un pasillo disparando, aparentemente al azar, antes de mantener un breve intercambio de fuego con los policías que habían sido llamados al lugar y meterse en un aula donde continuó empleando su arma contra los presentes.
Antes de suicidarse dio muerte a una profesora y a cinco compañeros de clase, todo por motivos aún desconocidos.
"Pensamos que actuó solo", dijo Paul McCabe, en una conferencia de prensa en Mineápolis.
En la escuela "entró por el corredor disparando y luego ingresó al aula. Allí disparó contra varios compañeros y una profesora. Luego se pegó un tiro a sí mismo", dijo Roman Stately, del Departamento de Bomberos de Red Lake. Al menos 12 estudiantes resultaron heridos.
Una hora después, las autoridades encontraron los cuerpos de su abuelo, un veterano de la policía local, y su pareja, manifestó Stately.
El presidente de los chipeua de Red Lake, Floyd Jourdain, afirmó, ante las cámaras de televisión, que "se trata del día más negro de la historia de nuestra tribu".
A este último episodio, que vuelve al tapete el problema de la libre disponibilidad de armas en este país, se suma el registrado el pasado día 12 en una iglesia evangélica en el estado vecino de Wisconsin, en el que un hombre mató a ocho personas y después se suicidó.
Según los feligreses, Terry Ratzmann, de 44 años, era un hombre pacífico que asistía regularmente a la Iglesia Viviente de Dios, un grupo evangélico que se reunía todos los sábados en un hotel de la ciudad de Brookfield, Wisconsin.
También por razones que se desconocen, hace poco más de un año un estudiante de la escuela secundaria de Rocori, en el mismo estado de
Minesota, mató a balazos a dos de sus compañeros.
El incidente del lunes en Red Lake recordó la masacre registrada en 1999 en la escuela Columbine en Denver (Colorado), donde dos alumnos irrumpieron a balazos en sus instalaciones y después de matar a 13 compañeros también se suicidaron.
Hace sólo una semana, las autoridades del estado de California habían acusado a dos jóvenes, de 15 y 17 años, de conspirar para llevar a cabo una matanza similar a la de Columbine.
Ambos, cuya identidad se ha mantenido en el anonimato, se declararon no culpables de conspiración para asesinar a compañeros y profesores en el instituto Católico de San Juan Bosco, en Bellflower (al sur de Los Angeles).
Supuestamente, habían dibujado un plano de la escuela con lugares en los que pretendían colocar bombas y habían acudido a una tienda de armas para adquirir pistolas, según la Fiscalía.
Pero el problema de la violencia y las armas, así como el ejemplo de Columbine, afecta no sólo a la sociedad estadounidense.
La semana pasada, tres estudiantes de una escuela de la provincia canadiense de Nueva Brunswick (este del país) fueron arrestados por conspirar para preparar el asesinato de otros estudiantes y profesores de manera similar a lo ocurrido en 1999 en Colorado.
Según las autoridades, a los estudiantes se les incautó pólvora y materiales para la fabricación de bombas caseras similares a las utilizadas por los dos estudiantes de Columbine.
Además del material explosivo, tenían una lista de personas a las que planeaban asesinar y habían fijado la fecha para asaltar la escuela el 20 de abril del año próximo, exactamente seis años después de la matanza de Columbine. (EFE)