Seleccionados brasileños atemorizados por secuestros de familiares
Roberto Carlos y Ronaldinho Gaúcho manifestaron su temor por los plagios, cada vez más frecuentes, que afectan al entorno íntimo de los futbolistas en Brasil.
Los jugadores de la selección brasileña que actúan en Europa y se reunieron para jugar contra Perú y Uruguay por las clasificatorias para el Mundial 2006 manifestaron temor por sus familiares, después que las madres de cuatro futbolistas fueran secuestradas en su país.
En los últimos cinco meses, pasaron por ese trance Robinho (Santos), Grafite (Sao Paulo), Luis Fabiano (FC Porto, Portugal) y Rogerio (Sporting de Lisboa, Portugal).
Las madres de Luis Fabiano y Rogerio todavía permanecen en poder de los secuestradores y la policía mantiene las investigaciones bajo el más estricto secreto.
Ese clima ha causado una honda preocupación en la selección, cuyos jugadores manifestaron su solidaridad con sus compañeros de profesión, pero también serios temores.
"Es una situación muy alarmante. Ya le he dicho a mi madre que intente salir de casa lo menos posible", declaró Roberto Carlos (Real Madrid, España), quien confesó a la prensa local que sus parientes son protegidos por hasta cinco guardaespaldas.
Ronaldinho Gaúcho (FC Barcelona, España) dijo que cuando comenzó a jugar en Europa se llevó a "toda" la familia. Aunque se siente tranquilo en lo personal, declaró que la situación que atraviesan sus colegas "es muy triste" y manifestó su solidaridad.
El seleccionador Carlos Alberto Parreira también expresó su preocupación por la ola de secuestros en el mundo del fútbol.
"El secuestro es una agresión a la sociedad que ahora se ha ensañado con el fútbol. Ojalá las autoridades puedan poner un freno a esto", declaró.
La selección brasileña recibirá el próximo domingo 27 de marzo a la de Perú y tres días después visitará a Uruguay en Montevideo. (EFE)