Carlos y Camilla finalizaron preparativos para su boda
El heredero al trono británico y su prometida enfrentaron una ardua reticencia popular y legal que, hasta los últimos minutos, puso en duda el término de los detalles nupciales.
El portavoz de Clarence House, residencia oficial del príncipe de Gales, informó que la pareja ya se encuentra totalmente preparada para celebrar su enlace civil que se celebrará el próximo 8 de abril en el municipio de Windsor, ubicado en las afueras de Londres.
La fuente precisó que Camilla se encuentra en el Reino Unido, mientras que su futuro esposo aún se encuentra de vacaciones en la localidad suiza de Klosters, donde se encuentra junto a sus hijos, los príncipes Guillermo, de 22 años, y Enrique, de 20.
No obstante, pese a la cercanía de la boda, Carlos no ha mostrado buen humor, donde el pasado jueves calificó de "gente maldita" a los periodistas apostados en el sector, quienes le preguntaron por el casamiento.
Los contratiempos enfrentados por los novios comenzaron el pasado 10 de febrero cuando se anunció el casamiento civil de la pareja, hecho que enfureció a la opinión pública británica, quienes aún culpan a Camilla del fracaso matrimonial entre el heredero de la Corona y Diana de Gales.
El desposorio continuó complicándose luego que varios expertos advirtieron la ilegalidad de una unión civil entre Carlos y Camila, ya que se precisa una boda religiosa para que el príncipe de Gales pueda convertirse en cabeza de la Iglesia de Inglaterra.
Los problemas aumentaron más luego que los novios tuvieron que cambiar el lugar de la ceremonia, trasladando el enlace desde el Castillo de Windsor -que sólo alberga ritos religiosos- al poco suntuoso municipio de Windsor.
Además, el golpe de gracia lo propinó la Reina Isabel, quien declaró a fines de febrero que, ni ella ni su marido, el duque de Edimburgo, asistirán a la ceremonia civil porque Carlos y Camilla desean un enlace "discreto".
La soberana, subrayó su asistencia sólo al acto religioso de bendición que oficiará el primado anglicano y arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, en la capilla de San Jorge adyacente al castillo de Windsor.
La prensa británica tituló la actitud de Isabel II como "¡Desaire!", interpretando el gesto como una humillación para su hijo y una prueba de su falta de sintonía con su futura nuera, con quien mantuvo durante años una relación tirante.
Por ello, fuentes oficiales indicaron que Camilla llevará el título de "su alteza real la duquesa de Cornualles" y, si su futuro marido se convierte en Rey, ella será princesa consorte y no reina, título que no aprueban los británicos, según los sondeos de opinión.
Sin embargo, pese a estos obstáculos, todas las preparaciones finalizaron durante la presente jornada, a espera del desarrollo de una ceremonia que acaparará la atención de los habitantes del Reino Unido más por desagrado que cercanía a la corona. (EFE)