Benedicto XVI aseguró que se dejará conducir por la voluntad de Dios
Durante la homilía de la misa que dio inicio oficial a su Pontificado, Joseph Ratzinger recalcó que no ocupará su rol al frente de la Iglesia para imponer sus ideas.
Benedicto XVI señaló durante en la homilía de la solemne misa que dio inicio su Pontificado que su "verdadero" programa de gobierno no es hacer su voluntad, ni seguir sus propias ideas, sino ponerse junto con toda la Iglesia Católica a escuchar la palabra y la voluntad de Dios y dejarse conducir por él.
"Queridos amigos, en este momento no necesito presentar un programa de gobierno. Algún rasgo de lo que considero mi tarea, la he podido exponer ya en mi mensaje del miércoles, 20 de abril; no faltarán otras ocasiones para hacerlo. Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino de ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por él", indicó el ex prefecto para la Doctrina de la Fe y los Sacramentos.
El Pontífice agregó que será, de esa manera, Dios el que conduzca a la Iglesia en esta hora de tercer milenio.
El pasado día 20, pocas horas después de ser elegido Papa, ofició su primera misa en la Capilla Sixtina, donde se comprometió a proseguir el trabajo trazado en el Concilio Vaticano II, a promover la unidad de los cristianos y a trabajar por la paz en el mundo.
La Iglesia está viva
En su homilía el Papa destacó además que la "Iglesia está viva porque Cristo está vivo" y "nos muestra a cada uno el camino hacia el futuro".
Asimismo, Joseph Ratzinger aprovechó para pedir a los fieles su "indulgencia, fe, amor y esperanza" para que le ayuden a acometer la labor "inaudita" que se le ha encomendado, y expresó su agradecimiento y saludos no sólo a los integrantes de la Iglesia, sino también a los laicos que trabajan en "la construcción del reino de Dios" en el mundo.
También saludó a los "hermanos hebreos" con quienes dijo, "nos une un gran patrimonio espiritual común" y en general a "todos los hombres del mundo, creyentes y no creyentes".
Además solicitó a los fieles católicos de todo el mundo rezar por él para que no tenga miedo y no huya "ante los lobos", y permanezca firme junto a sus "ovejas" (los fieles).
Benedicto XVI también tuvo palabras de recuerdo para Juan Pablo II , y señaló que "pudimos pedir a los santos de toda época a sabiendas de que formarían una procesión viva para acompañarlo al mundo futuro y a la gloria de Dios".
"Sabíamos que su llegada era aguardada. Ahora sabemos que él está con los suyos, y realmente en su hogar", dijo, mientras decenas de miles de personas rompían en aplausos en la Plaza de San Pedro.
Durante la misa y tras la lectura del Evangelio en latín y griego, el cardenal protodiácono, el chileno Jorge Medina Estévez, colocó el Palio (estola) al Pontífice número 265 de la Iglesia Católica.
Se trató de un diseño similar al que se usaba en la Edad Media, y lleva cinco cruces que simbolizaban las heridas de Cristo.
Posteriormente Benedicto XVI recibió el Anillo del Pescador de manos del cardenal Angelo Sodano, símbolos del comienzo de su mandato al frente de la Iglesia Católica. (Agencias)