Ataques insurgentes mataron a 13 personas en Irak
La explosición de autobombas y enfrentamientos armados provocaron una nueva jornada teñida de rojo en la nación mesopotámica.
Grupos rebeldes de Irak prosiguieron este domingo su imparable campaña de violencia y causaron 13 muertos en ataques en los que también resultaron heridas una docena de personas, informaron portavoces del Ministerio de Interior.
Según las fuentes, cinco policías murieron cuando un grupo de 30 hombres armados atacaron un puesto de control en el área de Nahrauan, en el sudeste de Bagdad, poco antes de que cinco civiles perdieran la vida por un atentado suicida en la misma zona.
El grupo del prófugo jordano Abu Musab al Zarqaui, jefe de Al Qaeda en Irak, reivindicó la autoría del primero de los ataques, a través de un mensaje en internet.
El grupo de Al Zarqaui, la Organización de Al Qaeda para la Guerra Santa en Mesopotamia, ya había reivindicado por la misma vía una serie de ataques en Bagdad y otros lugares del país que el pasado viernes costaron la vida a una docena de personas.
De acuerdo al Gobierno de Irak, un niño de cinco años figura entre las cinco víctimas mortales del autobomba que un suicida hizo explotar la mañana de este domingo, poco después del ataque contra el puesto de control policial.
Este segundo ataque tuvo como escenario el barrio de Zafaranyia, cercano a Nahrauan, y se produjo al paso de un convoy militar conjunto, iraquí-estadounidense.
Los portavoces del ministerio de Interior también dieron cuenta del asesinato de tres personas en Bagdad, entre ellas un responsable del servicio de saneamiento del suburbio de Al Mansur, en el oeste de la capital iraquí.
Los golpes rebeldes coinciden con una nueva operación de seguridad lanzada por fuerzas de elite iraquíes en la ciudad de Madain, 30 kilómetros al sureste de Bagdad y uno de los feudos rebeldes más cercanos a la capital.
Las fuentes precisaron que en una operación desplegada en la víspera en esa ciudad las fuerzas iraquíes encontraron el bolso de la británica Margareth Hassan, trabajadora humanitaria secuestrada el año pasado por un grupo insurgente.
Aunque las autoridades iraquíes y británicas dan por muerta a Hassan, presumiblemente asesinada por sus captores, el cadáver de la rehén británica aún no ha sido localizado.
La intensificación de la campaña de violencia se inscribe en los esfuerzos rebeldes por dificultar la puesta en marcha de la nueva administración iraquí tras la toma de posesión del gobierno electo, liderado por el chiita confesional Ibrahim Yafari, a quien acusan de complicidad con Estados Unidos.
La amenaza no sólo se circunscribe, sin embargo, a las tropas de la coalición liderada por EE.UU., y las nuevas instituciones y fuerzas de seguridad iraquíes.
Un presunto portavoz de Al Qaeda advirtió el pasado sábado en un video divulgado por televisiones árabes que la organización está preparada para lanzar ataques contra la Casa Blanca en Washington y la sede del Vaticano en Roma. (EFE)