Obispo González renunció a la diócesis de Magallanes por razones de salud
El sacerdote, quien fue acusado de proteger a religiosos vinculados a abuso de menores, informó que está a la espera de la resolución que sobre su dimisión adopte el Papa Benedicto XVI.
Razones de salud esgrimió el obispo de Magallanes, Tomás González, para presentar su renuncia al cargo ante la Santa Sede, tal como informó el pasado martes 24 de mayo durante una misa en la ciudad de Punta Arenas.
"Ya cumplí 70 años hace poco, naturalmente que esto provoca algunos límites en la salud", dijo el religioso, quien consideró que un nuevo pastor con mejor estado físico podría ayudar a revitalizar la diócesis.
Asimismo, González estimó que los 31 años que lleva a la cabeza del obispado magallánico constituyen un período más que adecuado, tras el cual debe dar paso a un nuevo líder.
El sacerdote explicó que seguirá en su cargo mientras el Papa Benedicto XVI no tome una resolución sobre su renuncia.
Al evocar su período como obispo de Magallanes, monseñor González señaló que los momentos que más lo marcaron fue la época posterior al golpe militar de 1973, por la cantidad de detenidos y exiliados con que compartió, así como la visita que en 1987 hizo Juan Pablo II a la austral ciudad.
Considerado como uno de los obispos más cercanos al mundo de los derechos humanos, Tomás González se vio en vuelto en varias polémicas en los últimos años, a raíz del supuesto apoyo que prestó a religiosos acusados de abuso de menores.
Uno de estos casos es el de Antonio Larraín Pérez Cotapos, ex director del Colegio María Auxiliadora de Porvenir, imputado por el abuso sexual de una menor en 2001, caso por el cual fue absuelto en primera instancia.
Sin embargo, González enfrentó a la Justicia por el proceso que culminó con la condena del ex secretario canciller de la diócesis Víctor Hugo Carrera, por abuso de un menor.
Tras estar prófugo durante tres años, el cura Carrera apareció en febrero de 2004, luego que se confirmara que estaba siendo protegido por un obispo cercano a González, quien enfrentó cargos por encubrimiento y obstrucción a la Justicia. No obstante, a pesar de la denuncia de la familia del menor atacado por Carrera, la justicia consideró que no había pruebas suficientes para encausar al obispo González.
En mayo de 2004, el prelado también debió declarar ante el ministro en visita del caso Spiniak, Sergio Muñoz, luego que fuera mencionado en el proceso por un proxeneta. González afirmó que el juez sólo le consultó si conocía al empresario líder de la red pederasta, a quien nunca había visto en su vida.