Justicia interrogó a sacerdote que crucificó y mató a monja en Rumania
El Padre Daniel" señaló a una radioemisora que la religiosa murió por voluntad de Dios, tras ser torturada como parte de un exorcismo que le practicó para liberarla de una posesión demoniaca.
La Fiscalía de Vaslui, al noreste de Rumania, inicio el interrogatorio de cuatro monjas y el sacerdote Daniel Corogeanu, sospechosos de crucificar y matar a la monja Maricica Irina Cornici, de 23 años, en un rito de exorcismo.
Los cinco acusados de privación de libertad seguida de la muerte de la víctima podrían ser condenados a 20 años de cárcel si la Justicia los encuentra culpables.
Cuando los sospechosos llegaron a la Fiscalía, fueron recibidos por un centenar de personas que reaccionaron con hostilidad al verlos aparecer.
Corogeanu, conocido como "padre Daniel" señaló a la emisora Realitatea TV que la religiosa "murió porque así fue la voluntad de Dios", y añadió que "la lucha contra el diablo es muy difícil".
El religioso comenzó el exorcismo a la mujer el pasado 10 de junio, porque a su juicio, que la monja conocida como Sor Irina estaba poseída por el diablo, en tanto que los médicos de un hospital de Vaslui le habían diagnosticado esquizofrenia con anterioridad.
En el ritual ideado por los captores, la monja fue atada de pies y manos, amordazada con una toalla, privada de comida y agua, encerrada en un sótano y expuesta al frío en el monasterio. Luego fue amarrada durante tres días con cadenas a una cruz improvisada de madera.
La joven murió por asfixia mecánica y deshidratación tras seis días de tortura.
El pasado lunes el sacerdote hizo una nueva "demostración de exorcismo" ante 300 creyentes en la iglesia, calmando en 45 minutos a la madre de una de sus cómplices, que de repente empezó a retorcerse en el suelo durante la misa.
La Iglesia Ortodoxa Rumana condenó como "abominable" el acto del sacerdote, que fue declarado "hereje" y excomulgado, mientras que se suspendió el monasterio de la Santa Trinidad.
Con su aspecto medieval, vestido con una sotana negra, largas melenas y una impresionante barba roja, Corogeanu, de 29 años, ostenta un fervor religioso que ejerce gran influencia sobre Tanacu, un pueblo de Moldavia, la más pobre y atrasada región de Rumania. (EFE)