Bush comunicó que no habrá un cambio de rumbo en Irak
El mandatario estadounidense se reunió con el primer ministro del ocupado país y dijo que sus tropas se retirarán sólo cuando haya un estado democrático.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, insistió en que no habrá un cambio de rumbo en su estrategia en Irak, pese al aumento de la violencia en ese país, donde una bomba contra un convoy mató este viernes al menos a dos soldados estadounidenses.
En una rueda de prensa conjunta con el primer ministro iraquí, Ibrahim al Yafari, Bush afirmó que "la meta del enemigo es expulsarnos de Irak antes de que hayamos establecido un Irak democrático", pero las tropas de EE.UU. permanecerán hasta que las fuerzas de seguridad iraquíes estén capacitadas.
"No cabe duda de que la tarea que queda por delante será difícil... pero se están logrando progresos y el enemigo será derrotado, y a esos contribuirán los progresos que se logren sobre el terreno hacia un Irak democrático", aseguró el presidente.
Bush descartó la idea de fijar un calendario para la salida de los cerca de 130.000 soldados desplegados en el país árabe, con el argumento de que ello representaría "una concesión al enemigo", que quiere "minar nuestra determinación y hacer que nos vayamos, por cualquier método".
Por su parte, el dirigente iraquí aseguró que "estamos logrando grandes progresos" y que "este no es el momento de echarse atrás".
La reunión con Al Yafari se produce en un momento en el que el apoyo de los estadounidenses a la guerra en Irak alcanza niveles mínimos de aprobación en las encuestas, que indican que, por primera vez, una mayoría de ciudadanos cree que nunca hubo que intervenir en ese país.
El presidente se dirigirá a la nación el próximo martes, precisamente para defender su política en Irak, en un discurso desde la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte, anunció este viernes la Casa Blanca.
Según indicó el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, en declaraciones previas a la reunión, "se trata de un momento crítico en Irak, es un verdadero momento de prueba".
En unas declaraciones que publica este viernes el periódico The Washington Post, Al Yafari señaló que desea ver una retirada lo antes posible de las tropas estadounidenses.
"La presencia de cualquier contingente militar extranjero en nuestro territorio supone que somos débiles y que no podemos hacernos cargo nosotros mismos de nuestra seguridad", explicó.
Una bomba colocada este viernes contra un convoy estadounidense cobró las vidas de dos soldados y dejó a cuatro desaparecidos, lo que eleva el número de militares de EE.UU. muertos en Irak a más de 1.730 desde que comenzó la guerra, en marzo de 2003. (EFE)