El arte cumple 20 años al interior del metro de Nueva York

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Autor: Cooperativa.cl

En 1985 la Autoridad de Transporte Metropolitano neoyorquino comenzó a pedir piezas a distintos artistas, las que han sustituido a los clásicos graffitis de principios de la década de 1980.

El metro de Nueva York se ha convertido poco a poco en una auténtica galería de arte en la que los pasajeros pueden ver un sinfín de obras solicitadas por el programa Arte para el Transporte Público, que cumple 20 años.

 

Ya quedaron atrás aquellos ardientes años 80 en que el graffiti, considerado un arte marginal, convirtió al transporte suburbano neoyorquino en un emblema artístico de la ciudad.

 

Ahora son los numerosos murales, esculturas e instalaciones en andenes y corredores de las estaciones del metro lo que hacen de este medio de transporte sea uno de los máximos exponentes de arte público en la ciudad.

 

Desde que en 1985 la Autoridad de Transporte Metropolitano (MTA) inició este programa, encargó a artistas elegidos por concurso 192 piezas de arte, de las que 40 aún están en proceso de elaboración.

 

Para conmemorar este vigésimo aniversario, la galería de arte UBS ofrece una retrospectiva con el trabajo de esos artistas, que incluyen figuras de la talla de Roy Lichstenstein, Jacob Lawrence, Robert Wilson o Liliana Porter.

 

De Lichstenstein, uno de los iconos del arte pop, se puede ver en la entrada de la estación de la calle 42 una panorámica "retro-futurista" de Nueva York en un mural de cerámica y metal.

 

También se puede apreciar en los pasajes de transbordo de esta estación un trabajo sobre el gentío en los vagones de metro del afroamericano Jacob Lawrence, siempre comprometido con lo social y político.

 

Otro ejemplo es la pieza del artista y director de teatro Robert Wilson "Mi pequeña Coney Island" en la estación situada en esta parte de Brooklyn, un muro enorme de cristal y cemento que celebra la diversidad y la diversión de este legendario parque de atracciones.

 

El programa incluye trabajos más recientes de artistas menos conocidos inspirados en las comunidades locales y en la diversidad de los barrios en que se encuentran las estaciones.

 

Mientras que algunas de las obras son tan obvias que a veces parecen que forman parte del espacio, otras necesitan que el viajante ponga sus cinco sentidos para descubrirlos.

 

En la estación de Houston, por ejemplo, se puede ver "La plataforma submarina", de la artista Deborah Brown, un enorme mural con mosaicos de cristal que interpreta de forma particular la fauna acuática.

 

Lee Brozgold y los estudiantes de la escuela P.S. 41 son los artífices de los murales-viñetas que discurren en las paredes de la estación de Christopher Street, y que ponen a la vista escenas de la vida cotidiana en el bohemio barrio del Greenwich Village.

 

Como piezas innovadoras destacan las del artista Tom Otterness, en la calle 14, unas pequeñas esculturas de bronce de personas, animales y objetos diseminados por la estación, que a veces son difíciles de reconocer.

 

En la calle 42 se puede apreciar la escultura de Dan Sinclair, "Vía rápida", realizada de bronce y acero, como un tributo a la velocidad, con aires constructivistas.

 

Mark Gibian refleja el diseño de ingeniería clásica del puente de Brooklyn en su instalación de cables en el techo de la parada del mismo nombre, mientras que James Garvey decora los pilares de los andenes de la calle 33 con unos agarraderos de bronce forjado enrollados como si se trataran de una planta.

 

Curiosas son también las lámparas de acero inoxidable y cristal, de estilo arabesco, que alumbran los pedestales de la parada de Broadway-Lafayette, y no menos impactantes son las esculturas de haces luminosos de Christopher Sproat en el andén de la estación de la calle 42.

 

La reconocida artista Liliana Porter nos adentra en el mundo de "Alicia y el País de las Maravillas" mediante un mural de cerámica en la estación de la calle 50, mientras que Michelle Greene ofrece un trono, un sillón de acero soldado y estructura cubista, al viajero que baja en la calle 116.

 

Los pasajeros con agudeza visual pueden distinguir en medio del ajetreo los fósiles de bronce del artista Steve Wood, insertados en las baldosas de la estación de la calle 136 y los animales voladores de Wopo Holup, que se esconden entre los azulejos de la estación de la calle Dyckman. (EFE)