Ex rehén de las FARC quiere despertar conciencia real sobre el "flagelo" del secuestro
Luis Eladio Pérez narró los años que permaneció encadenado a árboles.
Además la forma en que evitó "volverse loco" en medio de la selva.
El ex senador Luis Eladio Pérez señaló no sentirse arrepentido de los años en que compartió con gente afin a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), misma guerrilla que años después lo mantuvo en cautiverio en miserables condiciones, las que relató en el libro "Siete años secuestrado por las FARC".
"Ojalá este testimonio, que uno nunca hubiese deseado que se publicara, sirva simplemente para despertar conciencia sobre ese flagelo del secuestro", dijo a Libro Abierto.
El ex senador colombiano que está en Chile con ocasión de la Feria del Libro de Santiago rememoró su sorpresa ante el delito de que fue víctima. "Yo creía tener buenas relaciones con las FARC, cuando ejercí como gobernador fui muy tolerante desde el punto de vista político", dijo.
"Fui el único gobernador en su momento le dio participación a la izquierda colombiana, que en ese momento representaba al ala política de la guerrilla en Colombia y esas relaciones se mantuvieron en todo mi ejercicio político", recalcó.
Añadió que "cuando fui diputado, cuando fui senador, siempre conté con el respaldo de esa izquierda. Ello me permitía pensar que de alguna manera, no fuera que tuviera relaciones directas, afines con la guerrilla, pero si que supieran de que era una persona tolerante y equilibrada desde el punto de vista político".
Sin arrepentimientos
Pese a las penurias que vivió después, señaló que no se arrepiente de su actuar, porque le permitió "hacer un ejercicio de administración pública muy interesante", al integrar en su equipo político "a personas que pudieran disentir de mi manera de pensar, pero que me enriquecieron de alguna manera".
Sobre los años que permaneció en manos de las FARC narró que permaneció "los dos primeros años de secuestro, solo, en unas condiciones muy difíciles, en una zona de la cordillera de Los Andes limítrofe con el Ecuador, pero lo que hizo más difícil fue que le prohibieron a los guerrilleros de base que me cuidaban, hablar conmigo".
"Naturalmente fueron dos años de no hablar con nadie y terminé casi enloqueciéndome, terminé hablando con los árboles, porque me tenían encadenado a un árbol en esas condiciones tan difíciles", recordó.
"Para evitar esa vivencia diaria -explicó- cambié mi horario de vida; dormía durante el día y en la noche me la pasaba escuchando radio. Eso me permitió soportar la cara y al cobarde parapetado detrás de un fusil amenazándote detrás las 24 horas, pero también me permitió aislarme de ese entorno que me estaba enloqueciendo".
Temor a la soledad y la oscuridad
En esos años sus mayores miedos fueron la soledad y el temor a la oscuridad, escenario en el que no podía evitar pensar que tal vez se diera un intento de rescate o bien un ajusticiamento que finalmente redundase en su muerte.
Su ayuda en esos traumáticos momentos fueron leer la Biblia y escuchar los mensajes radiales de parte de su familia, que evitaron que concretara sus deseos de quitarse la vida.
"No podía ser inferior al reto (desafío) que mi propia familia me había impuesto y me parecía que lo que iba a cometer era un acto de cobardía", indicó.
A partir de ese momento todo le dio lo mismo; ser encadenado, caminar un año descalzo por la selva, porque sabía que tenía a personas esperando su regreso y haciendo lo imposible por su liberación.
El fin del mito de los "hombres solos"
"Hoy después de la Operación Jaque, la que permitió la liberación de Ingrid Betancourt, comprobamos que los denominados hombres solos existen, que son personas adiestradas por el Ejército de Colombia, capacitadas para permanecer durante 20 o 30 días en la selva y con escasa alimentación o pastillas que suplantan los alimentos y permanecen haciendo inteligencia", sostuvo.
Según Pérez, este tipo de personas "andan recorriendo la zona selvática, duermen en los árboles y les permite hacer inteligencia sobre los movimientos de la guerrilla. Había un despliegue de hombres solos muy fuerte en la búsqueda nuestra de los secuestrados, la misma que permitió al final los operativos que condujeron, por ejemplo, a la Operación Jaque".