Cuatro pequeñas áreas del cerebro forman el circuito del amor
El elemento clave en el enamoramiento es el área tegmental ventral.
A nivel cerebral es un deseo parecido al de una adicción a las drogas.
Si bien es sabido que la fuente del amor es la cabeza y no el corazón, hay varias investigaciones que tratan de explicar la biología del amor romántico. Y explicación es que el amor es una combinación de imágenes cerebrales, hormonas y genética.
En los humanos hay cuatro pequeñas áreas del cerebro que, según investigadores, forman el circuito del amor.
Por su parte, Bianca Acevedo, quien trabaja en el Albert Einstein College of Medicine de New York, (EE.UU.) es parte de un equipo de científicos estadounidense que ha aislado esas regiones y les ha dado nombres muy poco románticos: área tegmental ventral (ATV), núcleo Acumbes, pálido ventral y núcleo dorsal del rafe.
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| Este sábado se celebra el Día de los Enamorados. |
Estudio del amor
El elemento clave en el amor es la ATV. Durante el estudio, cuando se colocó a una persona que acaba de enamorarse en una máquina de imágenes de resonancia magnética y se les mostró fotos de su enamorado, la ATV se iluminó.
Lo mismo sucedió cuando se observó a personas que siguen profundamente enamoradas luego de 20 años.
La ATV es un componente fundamental del sistema de recompensas del cerebro.
"Son células que producen dopamina (hormona y neurotransmisora) y la distribuye en distintas regiones del cerebro", indicó Helen Fisher, investigadora y profesora de la Universidad de Rutgers.
"Esta parte del sistema se activa el porque uno trata de conseguir premio mayor, un compañero", añadió.
Una de las revelaciones de la investigación no es tan halagadora: el amor responde a reacciones químicas del cerebro y es como una adicción a una droga.
"El amor romántico puede ser adictivo; es una adicción muy bonita cuando las cosas marchan bien, y horrible cuando van mal. La gente mata por amor, y también muere", expresó Fisher.
Ruptura amorosa
A veces el amor no une a la gente, por lo que los científicos estudiaron los cerebros de personas que acababan de romper con sus parejas y comprobaron que había actividad adicional en el núcleo Acumbes, que está asociado más fuertemente con la adicción.
"En la gente que ha sufrido desengaños hay más indicios de lo que podemos describir como un fuerte deseo", explicó Lucy Brown, de la Facultad de Medicina Einstein.
"Es un deseo parecido al de una adicción a las drogas", agrega.
Los investigadores estudiaron asimismo los cerebros de personas que llevan 20 años de casadas y siguen tomándose de la mano y comportándose como si acabasen de conocerse.
En los cerebros de estos hombres y mujeres se iluminaron otras dos áreas, junto con la ATV: el pálido ventral y el núcleo dorsal del rafe.
El pálido ventral se asocia con el cariño y las hormonas que disminuyen el estrés, mientras que el núcleo del rafe bombea serotonina, que "estimula una sensación de calma", según Fisher.
Esas áreas generan "la sensación de que todo está bien", dijo Brown.
Los científicos estudiaron al roedor campañol, parecido al ratón de cloacas, para determinar qué es lo que hace posible el vínculo afectivo.
Comprobaron que en las mujeres es facilitado por la hormona oxitocina. Cuando bloquearon los receptores de oxitocina, las hembras no desarrollaron sentimientos afectivos.
Entre los machos, la clave es la vasopresina. Cuando suministraron vasopresina a animales que jamás desarrollan lazos afectivos, los desarrollaron".
Los investigadores también hallaron una variante genética en campañoles que no son monógamos, y encontraron la misma variante en los hombres.
Los expertos creen que se puede estimular el amor romántico mediante sustancias químicas, pero que "si uno quiere realmente revigorizar una relación, debe hacer las cosas que estimulan la producción de estas moléculas y dejarlas que alimenten sus emociones".
Origen del Día de San Valentín
Si bien el amor tiene su explicación científica, también tiene un origen histórico, especialmente si se trata del Día de San Valentín que se celebra este sábado en los países occidentales: el día 14 de febrero se recuerda el fallecimiento del santo.
San Valentín predicaba el mensaje Cristianismo en el siglo III, el cual también unía a varias parejas en casamiento mientras que por ese entonces el Imperio Romano prohibía la realización de estas ceremonias cristianas.
Como consecuencia de estos hechos este valiente canto fue martirizado y puesto en la cárcel, donde se dice que aún allí realizó algunos milagros, entre ellos el de devolverle la vista a la hija del carcelero, que tenía una gran fe en las palabras de San Valentín.
Celebraciones en Occidente
El Día de San Valentín es típicamente occidental, pero actualmente se ha extendido a otros países como China, Japón y Taiwán.
En todos los países de Sudamérica se celebra el Día de los Enamorados, pero no conjuntamente el 14 de febrero.
Por ejemplo, en Brasil es el 12 de junio y en Bolivia se festeja el 21 de septiembre, que se conoce como Día del Estudiante, de la Juventud, de la Primavera y el Amor.
En China ya existía el Qi Qiao Jie (día para mostrar las habilidades), celebrado el séptimo día del séptimo mes del calendario lunar.
En Japón, además del festival de Tanabata -versión local del Qi Qiao Jie chino- el Día de San Valentín se celebra desde 1936, impulsado inicialmente por la compañía de chocolates Morozoff. Como particularidad, se destaca el hecho de que son las mujeres quienes regalan chocolates a los hombres, ya sean sus familiares, amigos o compañeros de trabajo.
En Colombia se conoce como El Día del Amor y la Amistad y se celebra el 14 en septiembre.
En Ecuador se suele celebrar el 14 de febrero con rosas, tarjetas, serenatas, cenas nocturnas entre parejas casadas, de novios y amigos
En Guatemala también se conoce como Día del Amor y la Amistad o Día del Cariño. Las personas lo demuestran haciendo de intercambio de regalos con amigos secretos.
Y en México se demuestra el amor entre novios o esposos con rosas.
