El Papyre hispano hace frente al Kindle anglosajón

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Autor: Cooperativa.cl

Soportes para libros electrónicos luchan en un creciente mercado.

Prometen que pronto incluirán nuevas aplicaciones.

Menos pesado y más práctico, aunque con menos encanto. El utilitario Kindle 2.0 se pone el próximo martes a la venta con el objetivo de dar el empujón al cambio de soporte en el mundo editorial, mientras en español avanza poco a poco la versión local: el Papyre 6.1.

"El papel quedará como objeto de culto, algo parecido a lo que pasó con los caballos y el automóvil", explicó Juan González de la Cámara, director general de Grammata, el portal que distribuye e-libros y e-revistas en castellano para Papyre.

Esta sentencia, escalofriante para el mundo editorial, comienza a cobrar sentido gracias a la tinta electrónica, que ha derribado la incomodidad y el cansancio visual que produce una lectura sobre la pantalla del ordenador.

No emite luz y tiene un alto contraste, por lo que el ojo no nota apenas la diferencia respecto al papel tradicional y tanto Kindle, como Sony Reader o el español Papyre basan en ella su atractivo y su ventaja respecto a la pantalla del computador.

La técnica se llama la electroforética y es una versión de las pizarras de arena infantiles que permiten una y otra escritura: "manchar una parte y la otra se queda libre, pero con cientos de miles de granos por pulgada".

"La desventaja: el tiempo de refresco de la pantalla no es muy ágil y por eso no puede haber video", reconocen desde Grammata.

Los nostálgicos han sido tenidos muy en cuenta para este aparato de tecnología punta, con el fin de conservar hasta la medida la sensación de que lo que lee es un libro y no una pantalla. El peso de 200 gramos es similar, además, al de una edición de bolsillo, aunque son miles los "libros" que almacena.

"Yo soy el primero que nunca ha leído un libro en una pantalla de ordenador", asegura González de la Cámara, que comenzó a comercializar hace poco más de un año el Papyre -fabricado en Granada- y que cerró el 2008 con unas ventas de 4.500 ejemplares.

"Es, desde luego, lo primero de lo que vendrá. En menos de un año ya podremos ofrecer wi-fi y 3G. Luego, llegarán las diez pulgadas, el color...", asegura.

 

Aplicaciones y precios

De momento, las aplicaciones son las de biblioteca, hemeroteca, pinacoteca, discoteca -para escuchar música mientras se lee- y audioteca -para el formato audiolibro-.

Falta todavía el factor más "humano" en la relación del lector con su libro: no se puede subrayar, ni apuntar comentarios personales en los párrafos más sugerentes. La pantalla táctil está, no obstante, ya a punto de llegar.

Y, desde luego, los precios siguen siendo muy altos para la democratización del invento: 359 dólares el Kindle (222.400 pesos) y alrededor de 300 euros el Papyre (238.700 pesos).

En la visión para los negocios, Estados Unidos, una vez más, va un paso por delante. Por una parte, el Kindle 2.0 ha hecho un acuerdo con Amazon (la mayor tienda online de ocio) para ofrecer un catálogo de 230.000 libros y convertirse en el equivalente al iTunes para el iPod.

Por otro lado, el New York Times, el pasado noviembre, informaba de que había realizado 12.000 preinscripciones a su periódico para el formato de la tinta electrónica. Y desde luego, las ventas del propio Kindle, que se cifran alrededor del medio millón, son más destacables.

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Con Papyre 6.1 se pueden leer textos y libros, escuchar canciones mientras se lee y escuchar audiolibros.

En España, lo más exitoso siguen siendo obras de consulta -enciclopedias y libros de recetas- antes que textos narrativos largos, lo que refleja la falta de costumbre de afrontar una novela o un ensayo en este nuevo soporte.

Y en español el ritmo es más lento, pero el camino más libre. Mientras el Kindle cierra su círculo a un proveedor de contenidos y a un sólo formato -y un solo idioma-, Papyre confía en la flexibilidad.

"Queremos posicionar el concepto de libro electrónico libre. No hemos conseguido todavía meter la idea", reconoce el director de Grammata, que sirve todavía pocos contenidos con derechos de autor vigentes.

"Apostamos por lenguaje XML, un sistema multisoporte y multiformato, para Kindle, Sony o Papyre" y, por ejemplo, hacer a este último aparato receptivo -vía usb- a textos de Word o pdf escritos por el propio usuario o el sinfín de documentos que ofrecen portales como la Europeana, en su inmenso archivo bibliográfico europeo.

"Eso sí, se disfrutará plenamente cuando consigamos la pantalla de diez pulgadas, no con la de seis de ahora", ya que las bibliotecas suelen utilizar el tamaño de papel A4.

Grammata ha editado con éxito, además, tomos temáticos basados en el contenido de Wikipedia, pero las relaciones con periódicos y revistas todavía están en fase inicial.

González de la Cámara tranquiliza, finalmente, al mundo editorial: "Se puede vender agua embotellada aunque del grifo (llave) salga gratis", concluye.