Varsovia se paralizó para conmemorar el alzamiento contra los nazis en 1944

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Autor: Cooperativa.cl

El presidente polaco, Bronislaw Komorowski, destacó que fue una "batalla por la libertad y por el Estado".

Fue la operación armada más grande de los movimientos de resistencia en toda la Europa ocupada.

El presidente polaco, Bronislaw Komorowski, encabezó este lunes la conmemoración del 67 aniversario del alzamiento de Varsovia contra la ocupación nazi, una auténtica batalla urbana de dos meses que dejó unos 200 mil muertos y una ciudad arrasada.

"Varsovia y su insurrección son símbolos de la batalla por la libertad y por el Estado polaco moderno", dijo el presidente durante un discurso en el monumento a la resistencia polaca.

 

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Varsovia se paralizó durante un minuto para recordar el comienzo del alzamiento. (Foto: EFE)

Bronislaw Komorowski presidió el acto de cambio de guardia de la Tumba del Soldado Desconocido, parte de las ceremonias del sexagésimo séptimo aniversario, y depositó una corona de flores en recuerdo de los fallecidos.

En la actualidad, "décadas después de la sublevación, el patriotismo se vive de manera diferente, y a menudo consiste en el trabajo por el bien social y nacional, con una contribución que cada uno de nosotros puede hacer para alcanzar un futuro mejor, una Polonia moderna y una Europa unida", añadió.

En los actos han contado con la participación de más de 1.500 veteranos de la insurrección, algunos llegados desde Estados Unidos, Australia o Sudáfrica.

A las 17:00 horas (11:00 de Chile) Varsovia se paralizó durante un minuto para recordar el comienzo del alzamiento y sólo las sirenas de la ciudad rompieron el silencio con su homenaje a los miles de ciudadanos que combatieron por la libertad de Polonia.

Más de dos meses de combate

El levantamiento de Varsovia fue la operación armada más grande de los movimientos de resistencia en toda la Europa ocupada por los nazis. La operación terminó después de 63 días de fuertes combates, con el terrorífico saldo de cientos de miles de fallecidos y una ciudad arrasada.

La polémica acompaña a esta conmemoración después de que el ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, calificó el alzamiento como una "catástrofe nacional".

Para la oposición conservadora, estas palabras suponen un "menoscabo" al legado "heroico" de que representan aquellos insurgentes que lucharon por la libertad polaca.