Experto derriba mitos sobre el cerebro y la educación

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Autor: Cooperativa.cl

Francisco Moya afirmó que "más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 clases de 50 minutos".

Sobre la edad ideal para aprender a leer, el doctor en neuroeducación sostuvo que podría ser perjudicial enseñarle a los niños menores de seis años.

Experto derriba mitos sobre el cerebro y la educación
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En toda una revolución se ha convertido la "neuroeducación", una disciplina que estudia cómo aprende el cerebro" y una de las voces más identificadas en el tema es el doctor en Medicina Francisco Mora, quien escribió en 2013 el libro "Solo se puede aprender aquello que se ama" y que ya va por su onceava edición.

Mora, en conversación con El País de España, explicó un poco los fundamentos de esta disciplina y cómo podría llegar a cambiar la forma de enseñar en las salas de clase considerando, sobre todo, la poca concentración que tienen hoy los niños.

"Lo que hace la neuroeducación es trasladar la información de cómo funciona el cerebro a la mejora de los procesos de aprendizaje. Por ejemplo, conocer qué estimulos despiertan la atención, que después da paso a la emoción, ya que sin estos dos factores no se produce el aprendizaje", explicó el doctor de la Universidad de Oxford.

Mora enfatizó que "hoy comenzamos a saber que nadie puede aprender nada si no le motiva. Es necesario despertar la curiosidad, que es el mecanismo cerebral capaz de detectar lo diferente en la monotonía diaria".

"Se presta atención a aquello que sobresale", resaltó el doctor quien planteó que "hay que encender una emoción en el alumno, que es la base más importante sobre la que se sustentan los procesos de aprendizaje y memoria. Las emociones sirven para almacenar y recordar de una forma más efectiva".

Cómo encender la emoción del alumno

Así, el experto plantea que el profesor "tiene que comenzar la clase con algún elemento provocador, una frase o una imagen que resulten chocantes".

Eso sirve, añadió, para "romper el esquema y salir de la monotonía".

"Sabemos que para que un alumno preste atención en clase, no basta con exigirle que lo haga. La atención hay que evocarla con mecanismos que la psicología y la neurociencia empiezan a desentrañar. Métodos asociados a la recompensa, y no al castigo", sostuvo Mora quien resaltó que "los elementos desconocidos, que nos extrañan, son los que abren la ventana de la atención, imprescindible para aprender".

Bajo ese contexto, Mora sostuvo que en el estudio de esta disciplina "nos estamos dando cuenta, por ejemplo, de que la atención no puede mantenerse durante 50 minutos, por eso hay que romper con el formato actual de las clases. Más vale asistir a 50 clases de 10 minutos que a 10 clases de 50 minutos".

"En la práctica, puesto que esos formatos no se van a modificar de forma inminente, los profesores deben romper cada 15 minutos con un elemento disruptor: una anécdota sobre un investigador, una pregunta, un video que plantee un tema distinto (...), tengo que concentrarlo todo en 10 minutos para que los alumnos absorban el 100% del contenido. Por ahí van a ir los tiros en el futuro".

La mejor edad para aprender a leer

Mora añadió que "el cerebro humano no ha cambiado en los últimos 15.000 años; podríamos tener a un niño del paleolítico inferior en un colegio y el maestro no darse cuenta. La educación tampoco ha cambiado en los últimos 200 años y ya disponemos de algunas evidencias que hacen urgente esa transformación. Hay que rediseñar la forma de enseñar".

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Es contraproducente enseñar a leer a un niño antes de los seis años, según Moya. (Foto: ATON)

 

Sobre los resultados concretos que ha arrojado esta disciplina, explicó Mora, es "la edad "a la que se debe aprender a leer. Hoy sabemos que los circuitos neuronales que codifican para transformar de grafema a fonema, lo que lees a lo que dices, no terminan de conformar las conexiones sinápticas hasta los seis años.

"Si los circuitos que te van a permitir aprender a leer no están conformados, se podrá enseñar con látigo, con sacrificio, con sufrimiento, pero no de forma natural. Si se empieza a los seis, en poquísimo tiempo se aprenderá, mientras que si se hace a los cuatro, igual se consigue pero con un enorme sufrimiento. Todo lo que es doloroso tiendes a escupirlo, no lo quieres, mientras que lo que es placentero tratas de repetirlo", acotó.

Los "neuromitos": ¿Usamos el 10 % del cerebro?

Francisco Mora abordó también lo que denomina los "neuromitos". "Uno de los más extendidos es el de que solo se utiliza el 10% de las capacidades del cerebro", planteó

"Todavía se venden programas informáticos basados en él y la gente confía en poder aumentar sus capacidades y su inteligencia por encima de sus propias limitaciones. Nada puede sustituir al lento y duro proceso del trabajo y la disciplina cuando se trata de aumentar las capacidades intelectuales. Además, el cerebro utiliza todos sus recursos cada vez que se enfrenta a la resolución de problemas, a procesos de aprendizaje o de memoria", enfatizó.

"Otro de los neuromitos -agregó- es el que habla del cerebro derecho e izquierdo y de que habría que clasificar a los niños en función de cuál tienen más desarrollado. Al analizar las funciones de ambos hemisferios en el laboratorio, se ha visto que el hemisferio derecho es el creador y el izquierdo el analítico, el del lenguaje o las matemáticas", explicó.

Sin embargo, manifestó que "se ha extrapolado la idea de que hay niños con predominancia de cerebros derechos o izquierdos y se ha creado la idea equivocada, el mito, de que hay dos cerebros que trabajan de forma independiente, y que si no se hace esa separación a la hora de enseñar a los niños, se les perjudica. No existe dicha dicotomía, la transferencia de información entre ambos hemisferios es constante. Si se presentan talentos más cercanos a las matemáticas o al dibujo, no se refiere a los hemisferios, sino a la producción conjunta de ambos".

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