El golpe de Estado de 1973 no enorgullece a EE.UU., según Powell
El jefe de la diplomacia estadounidense, Colin Powell, reconoció que el golpe de Estado que derrocó al Presidente Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973 "no es una parte de la historia de Estados Unidos de la que estemos orgullosos".
Powell realizó estas declaraciones la noche del jueves en una reunion con estudiantes de secundaria en la que, en relación con Irak, se le preguntó si Washington no ha aprendido de las consecuencias de intervenir en otros países, tras episodios como el apoyo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) al golpe de Estado que llevó al poder al general (r) Augusto Pinochet. El secretario de Estado rechazó hacer una comparación entre el Chile de 1973 y el Irak actual, y subrayó que, en cualquier caso, la manera de actuar de Estados Unidos ha cambiado. "Sobre lo que ocurrió con el señor (Salvador) Allende, no es una parte de la historia estadounidense de la que estemos orgullosos. Ahora tenemos una manera más responsable de tratar estas cuestiones", afirmó. Powell agregó que su país "ha trabajado con Chile para ayudarle a establecer una democracia formal" y recordó que a finales de los años 80, cuando nuestro país recuperó la democracia, habló personalmente con los militares de la necesidad de superar la dictadura. "Uno de los momentos de mi vida que recuerdo con más orgullo fue cuando fui a Chile a finales de los 80 y hablé a oficiales de las Fuerzas Armadas chilenas sobre democracia y sobre la necesidad de tener gobiernos representativos elegidos en las urnas", declaró. El secretario de Estado recordó que habló de con ellos sobre "cómo generales como ellos y como yo (lo era en aquel entonces) deben rendir cuentas ante la autoridad civil, de manera que incidentes o situaciones de ese tipo (el golpe de 1973) no vuelvan a ocurrir". El reconocimiento oficial de Estados Unidos de los vínculos con la dictadura El Gobierno de Washington divulgó en noviembre de 2000 documentos que corroboraron oficialmente su responsabilidad en el golpe militar del 11 de septiembre de 1973 y su conocimiento de la coordinación entre dictaduras del Cono Sur americano para la represión de opositores a través de sus fronteras. Washington desclasificó unos 16.000 documentos, que incluyeron 1.500 informes de la CIA, entre los que destaca un memorándum que el entonces asesor de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, envió al presidente Richard Nixon en septiembre de 1970. En ese memorándum, elaborado poco después que Allende ganara las elecciones, Kissinger hablaba abiertamente de un "plan de acción clandestina" en nuestro país. También se difundió un documento fechado en noviembre de 1970, después que Allende asumiera la Presidencia, en el que se constata que el presidente Nixon era partidario de "arruinar la economía chilena" para forzar un cambio de Gobierno. (EFE)