Juez encausó a mayor en retiro por asesinato de sacerdote español en 1973

Publicado:
Autor: Cooperativa.cl

El ex comandante del Regimiento Yungay fue sometido a proceso por el crimen del sacerdote Joan Alsina, ocho días después del Golpe de Estado.

El ministro en visita Jorge Zepeda sometió a proceso al mayor (r) de Ejército Donato López Almarza por el homicidio calificado del sacerdote español Joan Alsina Hurtos, quien fue detenido el 11 de septiembre de 1973 en el hospital San Juan de Dios y trasladado hasta el Internado Nacional "Barros Arana".

 

Permaneció detenido en el recinto educacional hasta el 19 de septiembre, cuando fue llevado por militares hasta el puente Bulnes, donde fue acribillado y lanzado al río Mapocho.

 

La aprehensión fue hecha por personal militar que bajo el mando del Regimiento Yungay de San Felipe, que a la fecha comandaba López Almarza.

 

De acuerdo a la resolución del juez Zepeda, Alsina fue sacado del internado y "dentro de las acciones generalizadas y sistemáticas para infundir temor en la población, toleradas y promovidas por el mando del regimiento, las que materialmente las ejecutaban subordinados, y en correspondencia a ese patrón, el sacerdote fue asesinado mediante el ametrallamiento por parte de un soldado, siendo posteriormente su cuerpo arrojado al río Mapocho".

 

El abogado querellante, Héctor Salazar, expresó su satisfacción por el procesamiento del oficial.

 

"Estamos contentos, por primera vez en 30 años se está haciendo justicia en este horrible crimen", subrayó el abogado, que recordó que la querella fue apoyada por diversas organizaciones de juristas.

 

Entre ellas, la Asociación Catalana de Juristas Demócratas, Juristas sin Fronteras, el Colegio de Abogados y la Asociación de Apoyo a las Organizaciones Populares Chilenas.

 

Salazar también destacó que el magistrado no haya aplicado la Ley de Amnistía impuesta por Pinochet para exonerar a los militares implicados en violaciones a los derechos humanos entre 1973 y 1978.

 

En 1990 se presentó la primera querella por la muerte de Joan Alsina en Chile, pero fue sobreseída por prescripción y por la Ley de Amnistía.

 

Durante ese proceso, el ex soldado Nelson Bañados confesó que él y el capitán Mario Caravés asesinaron a Alsina, pero en esa ocasión el mayor Donato López Almarza acusó al capitán, ya muerto, de ser "un hombre conflictivo y violento".

 

Bañados, que también se suicidó años después, reveló que el sacerdote, antes de ser fusilado, lo perdonó y lo bendijo.

 

Uno de los biógrafos de Alsina, Ignasi Pujades, sostiene que los militares lo asesinaron "por ser jefe de personal de 3.000 personas, una persona cualificada y no anónima y, sobre todo, por la forma en que ejercía su cargo (jefe de personal del citado hospital)".

 

Según el relato del biógrafo, Joan Alsina fue a trabajar el 11 de septiembre y hacia las dos de la tarde fue detenido y conducido al Internado "Barros Arana", convertido en cuartel militar provisional.

 

El jefe del lugar era el capitán Mario Caravés, quien al "oír los rumores de que Alsina era cura, pidió que dos sacerdotes comprobaran la veracidad de dichas afirmaciones".

 

Pujades explicó que el primer sacerdote, Juan Esteban Rodríguez, concluyó que Alsina "era sin ninguna duda" un cura, pero el segundo, Felipe Gutiérrez, "un hombre exaltado, que trabajaba en el Ministerio de Defensa y que se presentó uniformado y armado, decidió que Alsina era un marxista".

 

Por esta última apreciación se decidió fusilar al catalán.

 

Bajo el régimen de Pinochet fueron víctimas de represión los sacerdotes chilenos Gerardo Poblete, Wilfredo Alarcón, Miguel Woodward y Germán Cortés, el francés André Jarlan, y los españoles Joan Alsina y Antonio Llidó, quien sigue desaparecido.