Eduardo Cadima defendió su inocencia y afirmó que no ofrecerá disculpas
El chileno detenido en Cusco junto a Enzo Tamburrino afirmó que no hizo el rayado del muro del que se le acusa, tesoro incaico que afirmó no respetan ni los propios peruanos, que lo usan de baño.
Desde el arzobispado del Cusco, donde cumple su arresto domiciliario, el joven chileno Eduardo Cadima aseguró que participó en la realización del graffiti en el centenario muro incaico del que es acusado junto a Enzo Tamburrino y por ello no ofrecerá disculpas.
En conversación con El Diario de Cooperativa, el ariqueño señaló que la pared defendida con tanta vehemencia ya estaba rayada y que nunca fue objeto de respeto por los propios habitantes de la ciudad peruana, que lo usan como baño público.
"(No pediré perdón) porque yo no fui. En este lugar quieren que la gente se humille, pida perdón. Creo que por mi parte ya recibí un castigo", dijo el joven, cuya liberación se concretó la noche del miércoles 23 de febrero.
"Ese era un muro que estaba anteriormente rayado. Toda la gente meaba, hacía caca en ese lugar. Ahora, que pillaron a unos chilenos, se le dio color al muro ( ) acá en el Cusco no se respeta el valor que tiene ese muro", agregó.
El joven detalló que fue su amigo Enzo quien "estuvo con los peruanos. Parece que con ellos rayó" la pared, lo que consideró un "error".
Pese a la implicación de habitantes locales en el hecho, los que no están detenidos, el chileno dijo no sentir rabia y señaló que "ojalá salgamos todos libres y que sea un juicio justo".
Asimismo llamó al juez Walter Chipana, a quien su defensa acusó de trabar el accionar de la Justicia "que por favor fuera un poco más justo, que tenga mejor criterio porque nosotros somos jóvenes, no somos criminales".
Abusos
Cadima dijo sentirse "un poco más tranquilo, pese a que "pasaron cosas que nunca pensé que iban a pasar ( ) que me golpearan, que me trataran mal por ser chileno".
La acusación se centró en los guardias del penal de Quenccoro, ya que afirmó que los reos peruanos del penal "se portaron súper bien, me dieron apoyo, compartieron conmigo momentos gratos".
"Había mucho abuso por parte de ellos (los guardias). Creo que acá se arregla todo con dinero", dijo.
Respecto del estado anímico del Enzo Tamburrino señaló que "ayer, cuando me despedí quedó un poco mal porque también no sabe cómo (actuará) la Justicia peruana. Se ve todo tipo de cosas".
Arzobispado del Cusco
El ariqueño estimó que su reclusión en el Arzobispado de Cusco "es lo mismo" que estar en la cárcel, "Es lo mismo si estoy con un policía de punto fijo acá afuera".
Sin embargo, reconoció como una ventaja que ahora pueda estar más cerca de sus familiares, que viajaron al país fronterizo para acompañarlo y asistir a los trámites judiciales.
"La diferencia es que estoy mas cerca de mi familia, la diferencia es que es un lugar más bonito más cómodo. Pero en cambio estoy triste por mi compañero que todavía no sale", señaló.