Neonazis transforman en "maldición" ser negro, árabe o caucásico en San Petersburgo
A pesar de que Rusia está conformada por más de 200 etnias, grupos de seguidores del nacionalsocialismo ignoran su realidad y aseguran que el país debe ser "para los rusos".
Ser negro, árabe o caucásico se ha convertido en una "maldición" en la antigua capital de los zares rusos, San Petersburgo, a raíz de la acción de grupos violentistas que adscriben al pensamiento nacista.
"Al principio, nos golpeaban, después empezaron a apuñalarnos y ahora utilizan rifles de precisión", aseguró Ali Nassor, portavoz de la Unidad Africana, organización que agrupa a los 5.000 africanos residentes en San Petersburgo.
En los últimos seis meses, los cabezas rapadas o skinheads de corte fascista han matado a seis extranjeros en la segunda ciudad en importancia en la Federación Rusa.
Cuatro de las víctimas eran estudiantes africanos, mientras el número de asaltos con armas blancas y de fuego se ha multiplicado en las últimas semanas.
Un estudiante senegalés, de 28 años, fue asesinado el pasado 7 de abril cuando salía con un grupo de amigos de un club nocturno por un neonazi, quien utilizó un rifle de precisión con una esvástica grabada en la culata, y como acostumbran estos grupos, desde la cobardía y oscuridad.
"Conocemos los nombres de los empresarios que los financian y los empresarios que les protegen, pero las autoridades locales se niegan a reconocer la gravedad del problema", agregó Nassor, originario de Tanzania.
La indignación de la comunidad extranjera de San Petersburgo por la inacción de las autoridades alcanzó su máximo cuando un tribunal condenó el 22 de marzo pasado por incivilidad a los ocho neonazis que participaron en 2004 en el asesinato de una niña tayika de nueve años, que recibió una decena de puñaladas.
Tres días después, otra niña de nueve años, de padre africano, fue apuñalada en el rostro y en el cuello en pleno día en un parque infantil.
A causa de ello, los estudiantes negros, chinos y centroasiáticos se desplazan ahora siempre en grupo, evitan hacerse ver en público con compañeros rusos y tienen prohibido trasnochar en el centro de la ciudad, que se ha ganado el sobrenombre de "capital de los neonazis".
"Los neonazis no tienen miedo a nada, ya que la policía piensa igual que ellos. Es la caza del extranjero", señaló Alexandr Shurshebov, presidente de las juventudes del partido liberal Yábloko.
"Rusia para los rusos", es la consigna de las decenas de sitios web neonazis que circulan por internet, sin que la justicia considere que "incitan al odio racial".
En esas páginas cualquier persona puede consultar "El Manual del terror callejero", una guía para todo aquel que quiera expresar violentamente su odio contra los extranjeros en las calles, algo que difícilmente podrían haber realizado bajo el régimen comunista.
Así, la misma globalización que combaten los grupos de neonazis es la que les permite soñar con emular al Tercer Reich, que intentó conquistarlos en la Segunda Guerra Mundial.
El Partido de la Libertad, que agrupa a nacionalistas y cabezas rapadas, proclama que la "limpieza de la ciudad continuará" durante los próximos meses hasta expulsar a los "culos negros", como se conoce a los rusos procedentes del Cáucaso (chechenes, daguestaníes, etc).
Tras tener conocimiento de los ataques, el presidente ruso, Vladímir Putin, originario de San Petersburgo, censuró a aquellos que "recogen los estandartes caídos del nazismo" en su discurso ante los veteranos de la Segunda Guerra Mundial en la Plaza Roja.
San Petersburgo, conocida como la "Venecia del Norte", acogerá a mediados de julio próximo la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) formado por los siete países más industrializados y Rusia, con lo que la imagen de ésta última está en juego.
El escritor ruso Alexandr Solzhenitsin, conocido como la "Conciencia de Rusia", exhortó a finales de abril al Kremlin a cortar de raíz la corriente de xenofobia que azota este país multinacional, conformado por cerca de 200 etnias. (EFE)