Médico involucrado en tráfico de sangre fue sancionado en 1.000 UTM
La multa contra Juan Quintana, acusado de ser quien compraba la sangre sacada ilegalmente del Hospital Salvador, fue extendida por haber dirigido una clínica que no contaba con los permisos correspondientes.
La autoridad sanitaria multó en 1.000 unidades tributarias mensuales (cerca de 32 millones de pesos) al doctor Juan Quintana, involucrado en el caso de supuesto tráfico de sangre entre el Hospital Salvador y su clínica en la comuna de Vitacura.
La semana pasada se dio a conocer que desde el banco de sangre del recinto hospitalario de Providencia se retiraron, de manera irregular -sin especificar su destino en los registros-, bolsas de sangre del grupo RH negativo.
Esta sangre era presuntamente entregada por Miguel Manosalva, tecnólogo médico del banco de sangre del Hospital Salvador a la clínica oncológica del doctor Quintana, ubicada en calle Tabancura 1091, en la comuna de Vitacura, donde 13 niños con leucemia que recibían atención terminaron infectados por el virus de hepatitis B, presente en la sangre involucrada.
La clínica de Quintana sólo contaba con permiso para ser una consulta. Todo esto motivó que desde enero pasado el Ministerio Público y el Servicio de Salud Oriente iniciaran una investigación conjunta, para determinar el origen de la sangre infectada y en qué forma se contagiaron los niños y la legalidad de la clínica -ya cerrada- del oncólogo, último punto que fue resuelto con la multa de 1.000 UTM.
Quintana asegura que advirtió de brote de hepatitis
En tanto, el doctor Quintana emitió este miércoles un comunicado en que afirma que nunca compró sangre y adjudicó el contagio de Hepatitis B en varios niños con leucemia que se atendían en su clínica oncológica a un brote de esta enfermedad.
Incluso, aseguró que en abril de este año entregó los antecedentes al Ministerio de Salud advirtiendo esta situación y llamó a las autoridades a realizar una vacunación nacional obligatoria, lo que no fue tomado en cuenta.
Tanto la ministra María Soledad Barría y el secretario regional ministerial (seremi) Mauricio Osorio, desmintieron que el doctor haya notificado del brote.
La ministra recalcó que "puede asegurar que el ministerio no tenía antecedentes en su jefatura, que son los que toman las decisiones. Cuando en nuestra jefatura supimos del caso, nosotros tomamos las providencias e hicimos la indicación a la secretaría regional ministerial y partió esta investigación. Entonces quiero ser muy clara: nosotros hemos demostrado con hechos que de verdad lo que nos interesa es conocer lo que nos está pasando, es poder devolver la fe pública de que vamos a investigar todo lo que nosotros nos parezca que amerita ser investigado".
Este es el texto del comunicado de Quintana, declaraciones que enfatizó en una conferencia de prensa:
"Ante las consultas que se me han hecho respecto a los procesos de investigación que se siguen por Brote de Hepatitis B, y en que se me ha involucrado injustificadamente, deseo informar a la opinión pública lo siguiente:
1- He ejercido la profesión médica en el ámbito de la oncología infantil por casi 30 años, en forma muy destacada a nivel nacional e internacional, y me avala una amplia trayectoria curricular que es reconocida objetivamente por toda la comunidad médica de nuestro país, por las autoridades de salud y por mis pacientes y sus familias.
2- Durante 10 años, y como práctica habitual de la profesión médica, ejercí mi especialidad en una consulta particular, que cumplía con las exigencias que la normativa sanitaria contempla; y por una decisión libre y voluntaria el primer semestre del año 2005, cerré mi consulta, para abocarme al desarrollo de los programas de atención de niños afectados por cáncer.
3- Durante el año 2004, y dentro de los procesos terapéuticos oncológicos, y ante la evolución de la enfermedad de algunos pacientes; como lo norma la lex artis médica, di indicación que a estos les fueran realizadas trasfusiones sanguíneas.
A los pacientes, conforme optaron sus familias, les fueron realizadas sus trasfusiones, indistintamente en: recintos hospitalarios, recintos de clínicas privadas debidamente establecidas, y en otros casos en forma privada por profesionales acreditados para este labor.
La sangre que les fue trasfundida en cada caso, según la información que se reportó por las familias, provenía de Bancos de Sangre debidamente autorizados.
4- Nunca efectué trasfusiones de sangre a paciente alguno, y por ende, nunca he comprado sangre, ni he pagado por ella, ni he recibido pago alguno por ese servicio; el cual está fuera absolutamente de mi práctica profesional.
5- En el mes de marzo del 2006, familiares de pacientes de distintas regiones del país, que estaban en remisión de su cáncer, y por ende, de alta oncológica, me comunicaron que les había sido diagnosticado por sus actuales médicos tratantes el Virus de la Hepatitis B.
Frente a esa situación y, con vocación de servicio, me aboqué personal y privadamente al estudio de la situación, y en mi opinión profesional, avalada por estudios internacionales y por destacados profesionales de Chile, se enfrenta un Brote Epidemiológico de Hepatitis B, cuya forma de contagio es por Vía Horizontal, esto es, contacto directo.
Es importante destacar sobre el punto, que entre los casos reportados a las autoridades de salud, de niños Portadores del Virus de la Hepatitis B, existen:
Niños que fueron mis pacientes y a quienes nunca se les efectuó procedimientos de transfusión sanguínea.
Niños que son pacientes de instituciones hospitalarias a quienes yo nunca he tratado de forma alguna.
La primera semana del mes de abril del 2006, concurrí personalmente al Ministerio de Salud, y les entregué este estudio y les informé en detalle de mis inquietudes médicas.
6- Ante la dura y lamentable realidad que hoy enfrentamos de un Brote de Hepatitis B, y la contundencia del estudio epidemiológico que está en poder del Ministerio de Salud desde hace varios meses; en resguardo de todos los pacientes y de la salud nacional, quiero señalar claramente que no silenciaré mi voz ante presión alguna, para expresar que es perentorio proceder a una campaña de vacunación nacional obligatoria de toda la población, no debiendo la autoridad y el Ministerio perder más tiempo vital". (Cooperativa.cl)