Las prácticas que sabotean la permanencia en el trabajo
No llegar al trabajo o robarse materiales de la oficina son acciones que piden a gritos un despido, pero existen otras, menos evidentes, que también pueden sabotear la permanencia en un empleo.
Mantenerse en un trabajo no implica no molestar al resto y ser tranquilo como un gomero, sino esforzarse por entregar el mejor desempeño para que las tareas se desarrollen a tiempo y exitosamente.
Por esta razón, es necesario identificar y reformar aquellos hábitos que sabotean un buen trabajo y que, sin ser monstruosidades, incluso pueden conducir al despido.
Dejar las obligaciones para última hora es una de esas costumbres. Hacer las presentaciones apurado e ir a las reuniones sin conocer los temas a discutir puede pasar por accidente un par de veces, pero cuando se transforma en una tradición es un problema que indica falta de compromiso, de organización y, finalmente, de interés, por lo que, al momento de haber una vacante para un ascenso, probablemente un trabajador más proactivo la conseguirá.
Errores de principiante
Según el sitio Kiplinger.com , un error común entre los trabajadores más jóvenes es tener una actitud desafiante y estar poco dispuestos a aprender, pese a no contar con experiencia práctica en el empleo que desarrollarán .
Haber sido el mejor de la clase, haber leído los últimos libros sobre el rubro no garantiza el éxito, y menos, creerse gerente de una compañía a la que recién se ha ingresado. Tener una actitud receptiva e interesarse por el desempeño en terreno es una buena manera de ampliar los horizontes laborales, llevar a la realidad el conocimiento académico e identificar los ámbitos para los que se tiene más habilidad.
Por otra parte, atenerse estrictamente a la descripción del trabajo, es también una costumbre que puede sabotear la permanencia en un trabajo.
Tomar la iniciativa en el momento adecuado y ayudar a compañeros que lo requieran pueden ser oportunidades para demostrar talentos que, de otro modo, continuarán ocultos y cerrando las posibilidades de conseguir asensos, ser promovido o dedicarse a tareas que vayan más de acuerdo a sus capacidades.
Además, vestirse adecuadamente conforme al ambiente de la oficina contribuye a ser considerado como un elemento acorde a ella. Según el sitio Marketing Source la presentación personal, especialmente en una era tan visual, puede tener un rol primordial en el progreso laboral.
Mala conducta
Carecer de habilidades interpersonales es un factor que puede contribuir a fracasar en un trabajo. De acuerdo al sitio estadounidense Career Builder, las personas prefieren trabajar con colegas agradables que tengan menos habilidades profesionales que con gente competente pero desagradable.
Llevarse bien con las personas, evitar los chismes y tener buena disposición a trabajar en equipo es fundamental para tener éxito en un empleo y contribuir a crear un clima laboral agradable.
En este sentido, también es necesario seguir las políticas de la oficina y seguir su ética. Llegar siempre tarde, irse antes de la hora, criticar proyectos ajenos sin razón, apropiarse de ideas y conseguir ventajas "a la mala", son conductas que son resentidas por los colegas y que contribuyen a cerrar puertas a futuro.
La importancia del profesionalismo
Finalmente, realizar el trabajo a tiempo, mantener interés en las tendencias del mercado y estar dispuesto a capacitarse y actualizar conocimientos constantemente es fundamental para mantenerse y avanzar en un trabajo.
Con la demanda actual de empleo, dormirse en los laureles es un riesgo ya que si se enfrenta a candidatos con iguales características, el que está al día, se muestra interesado por el rubro y ávido de continuar aprendiendo es ciertamente quien tiene una ventaja comparativa a la hora de conseguir un empleo. (Cooperativa.cl)