Los factores que influyen en los problemas financieros

Publicado:
Autor: Cooperativa.cl

El comportamiento del consumidor es primordial en las crisis.

Tener un fondo para emergencias evita contraer deudas.

La inflación es uno de los pocos elementos que afectan de manera importante la economía personal y cuyo control depende exclusivamente de factores externos, pero existen otras variables que si pueden ser manejadas por el consumidor para controlar su incidencia en las finanzas.

Principales factores 

El comportamiento del individuo como consumidor es fundamental para  la economía familiar. Una persona que compra por compulsión, placer o aburrimiento, generalmente gasta más de lo que tiene presupuestado, señala el sitio Gomestic . Si se está en plan de ahorro es fundamental aprender a diferenciar las necesidades de los deseos y comprar de acuerdo a eso, dejando los caprichos para raras ocasiones.

El mal uso de las tarjetas de crédito es también un factor que atenta contra el interés por mantener las finanzas controladas. Utilizarlas sólo en caso de necesidad, pagarlas lo antes posible y evitar usarlas como un fondo para antojos es fundamental para no endeudarse en tiempos de  alzas en las tasas de interés.

Otro factor que puede llevar a alguien a tener problemas financieros son las emergencias. Si bien por definición  estas suceden de manera inesperada, contar con algunos ahorros para estas situaciones es una gran ayuda para evitar grandes desembolsos y deudas.

Por otra parte, la búsqueda de prestigio puede también ser fuente de problemas financieros, ya que para impresionar constantemente al resto es necesario gastar dinero y lo que en la adolescencia pudo haber sido la competencia por quién tiene las mejores zapatillas, con el tiempo se puede transformar en quién tiene el auto más moderno o  las casa más grande, con el consiguiente aumento de precio que eso implica.

Finalmente, un clásico entre los factores que complican las situaciones económicas es malgastar. Dejar luces encendidas, la cocina prendida sin nada calentándose, la ducha corriendo mientras se afeita o comprar alimentos novedosos pero que nadie desea probar, son costumbres que inciden cotidianamente en el presupuesto sumando cifras que podrían haber sido mejor invertidas.