Ser perfeccionista puede acarrear problemas laborales

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Autor: Cooperativa.cl

Paradójicamente, interfiere con un buen desempeño.

Perder tiempo y sentirse insatisfecho son consecuencias de este hábito.

En las entrevistas de trabajo, ante la usual consulta sobre los defectos del candidato, es común hacer trampa e incluir la perfección como uno de ellos. ¿Hacer trampa? Si, ya que lo que se está implicando con eso es que la persona hace su trabajo tan bien y es tan dedicada a él que eso puede ser una falla. El problema de esta técnica es que, efectivamente, ser perfeccionista puede ser un rasgo que atente contra un correcto desempeño laboral e incluso puede transformar a un buen trabajador en uno mediocre, por lo que  para evitarlo es fundamental mantener la perspectiva.

"Enfocarse a la excelencia creo que es una característica positiva, pero nunca podemos alcanzar la perfección", explica David Zinger, psicólogo especializado en educación y liderazgo en la empresa. "Es un estado ideal que está fuera de nuestro alcance el 99,9 por ciento del tiempo", agrega.

En entrevista con Cooperativa.cl, el académico estadounidense señaló que  es importante  cuidar que el interés por realizar buenos trabajos no sea tan exacerbado como para interferir con la motivación del trabajador. "Podemos dejar las cosas para más tarde porque sabemos que lo que hagamos nunca llegará hasta allí o es posible que nunca sintamos la satisfacción de un trabajo bien hecho si nos enfocamos sólo en los errores y cosas que no funcionan", explicó.

Las consecuencias del perfeccionismo

La frustración es una de las consecuencias que sufre el perfeccionista  en su afán de hacer todo excelente, así como también puede llevarlo a no cumplir con las entregas de su trabajo, lo que a la larga puede significar incluso, su despido. Para lidiar con los problemas del perfeccionismo, Zinger propone aplicar un principio que denomina  GEMO: Good Enough, Move On, traducible como ‘Suficientemente bueno, sigamos con otra cosa' , ya que implica realizar las tareas pendientes y, en caso de que sea necesario, es posible volver a ellas después para  afinar detalles.

"La perfección como un ideal es un buen objetivo pero como un estándar real es contraproducente", explica el académico." A veces, es necesario saber que las cosas que son bastante buenas, son simplemente  suficientemente  buenas., es importante preguntarse ¿qué tan importante es el proyecto? y ¿cuánto tiempo debiera dedicarse a el?", puntualiza.

Signos de alerta

Existen algunas señales para detectar que el interés por hacer las cosas bien se está trasformando en algo contraproducente. "Perder tiempo tratando de que todo quede ‘ideal', nunca sentirse satisfecho  con lo que se ha hecho, nunca dejar ir el trabajo que se ha terminado y también dejar las cosas para después, que  puede ser un gemelo del perfeccionismo", advierte Zinger.

En caso de estar en esta situación, existen medidas que se pueden tomar para evitar ser presa de la obsesión por el trabajo perfecto. "Ser honesto y consciente mientras se es preocupado y sensible, así como ser lúdico y tratar de hacer las cosas bien sin procurar alcanzar la perfección", sugiere el experto. Intentar hacer uso del principio GEMO más seguido es otra de sus recomendaciones, así como romper intencionalmente la propia exigencia. "Hacer a propósito un par de cosas de manera imperfecta para darse cuenta que el mundo no se caerá a pedazos".