Líderes exitosos se caracterizan por su carisma y tolerancia
Motivar, delegar y armar buenos equipos es fundamental en la empresa.
Estar a cargo de un proyecto o un grupo de personas no sólo significa mandar sino obtener lo mejor de cada uno de los miembros del equipo para alcanzar un buen desempeño y construir un ambiente laboral agradable y estimulante. En defintiiva, es necesario no sólo ser quien manda al grupo, sino un líder.
De acuerdo al sitio CNN Expansion, la primera característica de un buen líder es rodearse de gente valiosa, interesada en el proyecto y creativa, que aporte a un mejor desempeño y a encontrar nuevas soluciones para las dificultades que se presenten.
Al contar con un grupo de personas con gran potencial es fundamental que quien lo dirige se preocupe de motivar continuamente, acoger sus ideas, incentivar y darse el tiempo de conocer a cada miembro, para saber más sobre sus proyecciones, su potencial y crear un vínculo que genere un mejor ambiente laboral, en el que sea satisfactorio desarrollarse profesionalmente.
Por otra parte, según el sitio mexicano Trabajo, es importante que quien encabeza un equipo de trabajo tenga capacidad de establecer metas, para dirigir mejor el rumbo del grupo de acuerdo a su potencial y dónde se quiere llegar, así como también es fundamental tener habilidades de planificación para alcanzar los objetivos planteados del modo más eficiente posible.
Para impulsar el trabajo en equipo es primordial el carisma del líder, ya que para lograr una buena cohesión interna es fundamental que este sea empático, que se compenetre con el grupo y cuente con habilidades comunicativas que le permitan escuchar y recibir sugerencias para mejorar la labor que se desarrolla.
No al mal jefe
En general, el jefe tiránico, narcisista o que inspira miedo no obtiene lo mejor de las personas que trabajan con el y desaprovecha sus potencialidades en desmedro del proyecto.
En cambio, quien inspira confianza y predica con el ejemplo no necesita estar presionando constantemente al resto para que hagan su trabajo, pues estos ya estarán lo suficientemente motivados como para realizarlo sin dificultados.
En este sentido, es importante estar pendiente del equipo de trabajo y estimular las buenas prácticas en las personas, para que llegado el momento, sea posible delegar en ellas sin problemas ni temores respecto a las decisiones que tomen, ya que no siempre el jefe podrá estar a cargo de todo.
Finalmente, para ser un buen líder es fundamental ser tolerante con los errores y hacer de ellos una oportunidad de aprendizaje, apostando a la retroalimentación más que a la crítica, para que quienes trabajan con el no pierdan su confianza o se paralicen, sino que sigan adelante con nuevas herramientas para implementar en su desarrollo profesional.