Gobierno de EE.UU. podrá "saltarse" al Congreso para combatir el calentamiento global
La Agencia de Protección del Medioambiente determinó que los gases invernaderos son perjudiciales a la salud.
Esto permitirá a la Casa Blanca tomar decisiones sin necesidad de que el Legislativo las apruebe.
El gobierno de Estados Unidos declaró que las emisiones de los gases de efecto invernadero representan un peligro para la salud, lo que permite a la Casa Blanca tomar medidas contra el calentamiento global sin necesidad de contar con el Congreso.
Así lo aseguró la administradora de la Agencia para la Protección del Medioambiente (EPA), Lisa Jackson, quien efectuó el anuncio este lunes.
Según explicó Jackson, las pruebas científicas reunidas por su agencia demuestran que los gases invernadero "amenazan la salud pública y el bienestar del pueblo estadounidense".
"Estas conclusiones, que ya debían haberse tomado hace tiempo, sitúan en la historia a 2009 como el año en el que el Gobierno de EE.UU. comenzó a atajar el desafío de los gases invernadero", sostuvo la alta funcionaria.
Mirando a Copenhague
El anuncio coincide con la inauguración en Copenhague de la cumbre de la ONU contra el cambio climático, la mayor reunión mundial contra el cambio climático y que tiene como objeto conseguir un acuerdo que sustituya al protocolo de Kyoto, que expirará en 2012.
Con esta medida, la Casa Blanca quiere demostrar en Copenhague que toma iniciativas para recortar las emisiones del país más contaminante per cápita del mundo.
Jackson tiene previsto participar en la reunión este miércoles, mientras que el presidente de EE.UU., Barack Obama, lo hará el próximo día 18, en la jornada de clausura.
Obama se reunirá este lunes en la Casa Blanca con el ex vicepresidente estadounidense Al Gore, premio Nobel de la Paz por su defensa del medio ambiente, para preparar la cumbre. El miércoles tiene previsto celebrar un encuentro similar con líderes empresariales y medioambientales.
La medida anunciada tiene su origen en una sentencia del Tribunal Supremo, que ordenó a la EPA determinar si los gases invernadero son perniciosos para la salud dentro de la Ley para un Aire Limpio.