Arsenal y FC Barcelona brindaron un electrizante empate y dejaron en suspenso su llave
Ingleses y españoles jugaron un partidazo en Londres, por cuartos de final de la Champions.
La escuadra culé brindaba un espectáculo como visitante, pero el local reaccionó en los minutos finales.
En un partido electrizante, sin descanso, y con dos equipos que cumplen a cabalidad con el fútbol espectáculo, Arsenal y FC Barcelona igualaron 2-2, por la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones.
El duelo fue dominado mayormente por el elenco culé, pues aunque le costó dar con la red, vencía por 2-0 hasta el minuto 69. No obstante, la escuadra inglesa tuvo una espectacular reacción en los minutos finales para igualarlo.
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| Manuel Almunia fue figura en el primer tiempo en la portería de Arsenal. (Foto: EFE) |
La visita exhibió un juego fenomenal. El despliegue físico de Dani Alves (dueño de toda la banda derecha), la visión de campo de Xavi, el atrevimiento de Pedro, las inigualables gambetas de Lionel Messi y el olfato goleador de Zlatan Ibrahimovic fueron sólo algunos de los argumentos del equipo catalán.
Y -lo que es más importante -el poderío de sus individualidades estuvo siempre a disposición del funcionamiento colectivo.
Con aquello más que claro, desde el primer minuto la visita fue ingrata para Arsenal. Le robó el balón, y lo hizo transitar frente a sus ojos.
Todo el primer tiempo fue un monólogo, con 15 disparos para el actual monarca del torneo y sólo dos opciones para el local. Hasta que en la segunda parte, después de un sutil globo de Ibrahimovic (47'), Barcelona puso justicia al marcador.
Y parecía que todo terminaría en goleada, pues fue el mismo Ibrahimovic el que decretó el 2-0 parcial en el 60', con un disparo fulminante para batir al excelente Manuel Almunia, (tapó todo en el primer tiempo).
La reacción de Arsenal
En los "gunners" el ingreso del joven Theo Walcott le dio más atrevimiento y profundidad, y fue el propio jugador el que marcó el descuento en el minuto 69, después de un pase perfecto del danés Nicklas Bendtner.
Todo el estadio aportó con su aliento, y fue el capitán Cesc Fabregas el que lo hizo estallar de júbilo, gracias a su tanto definitivo en los descuentos.
Todo nació de una jugada que el juez consideró penal (y expulsión para el infractor Carles Puyol), y que Fabregas no dejó pasar, para decretar el empate definitivo.
Para que pudiera finalizar con el cartel de "partido épico", el capitán del elenco inglés (quien hizo las divisiones inferiores en Barcelona) se lesionó tras patear el penal, y debió seguir en cancha, pues su equipo no tenía más cambios.
Un final "de lujo" para un partido brillante, que deja en suspenso la llave de cuartos de final, que se definirá el 6 de abril en el Nou Camp.
