General aseguró que restos del "Che" Guevara siguen en Bolivia
El militar (r) Luis Fernando Sánchez publicó su versión en un libro publicado este viernes.
Allí asegura que el cuerpo del guerrillero argentino no se encuentra en Cuba.
El general en retiro boliviano Luis Fernando Sánchez afirmó, en un libro que salió a circulación este viernes en La Paz, que los restos del guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara siguen enterrados en este país y no fueron llevados a Cuba en 1997, como dicen las autoridades de la isla.
"Los restos del 'Che' permanecen en Bolivia y los que se encuentran en Cuba resultan ser el producto de un operativo de inteligencia estratégica, planeado y ejecutado a largo plazo, debido a necesidades políticas del régimen imperante", señaló Sánchez
La conclusión está en el libro "Hay una tumba en Vallegrande", que circula con el diario paceño La Razón y que alude a la población del sur de Bolivia donde un grupo de investigadores, encabezados por médicos cubanos, aseguraron en 1997 que hallaron los restos del "Che" y otros seis guerrilleros en una fosa común.
El revolucionario fue asesinado el 9 de octubre de 1967 por un sargento del Ejército boliviano, fuerza armada que derrotó a la guerrilla.
Sánchez, cuya carrera militar comenzó después de la muerte del guerrillero en 1967, dijo que su conclusión es el resultado de un análisis de hechos y pruebas que difícilmente sería rebatido con exámenes que no sean una nueva prueba de ADN por parte de expertos independientes.
Argumentos de la hipótesis
El general detalla los argumentos en defensa de su hipótesis, empezando por la orden superior dada desde el Palacio de Gobierno de La Paz para hacer desaparecer el cadáver, "que ningún militar en su sano juicio se habría atrevido a desobedecer".
Sánchez considera, además, imposible que en la necropsia de 1997 se hayan podido identificar los cortes de la autopsia de 1967 o el corte hecho en las manos.
También observa que hubo un retraso en los exámenes o pruebas de ADN que se llevaron a cabo sobre los restos atribuidos al "Che" en octubre de 1997, tras haber salido de Bolivia cuatro meses antes.
De la misma forma, el autor sostiene que hubo un "sospechoso ocultamiento" durante 10 años de los resultados de ese examen cubano, porque de la realización de las pruebas se informó en 2007.
Según el autor del libro, el "fraude existió y persiste todavía", porque a su criterio los restos que se llevaron de Bolivia en 1997 no eran del "Che", sino una osamenta que fue traída de Cuba con las características de estatura y arcos superciliares similares.