Ex superintendente de San Esteban: La minera practicaba la cultura del lucro
Vincenot Tobar comentó en Cooperativa que la compañía no se preocupaba de la prevención.
Afirmó que en 2006 hubo dos muertos, pero Bohn estaba "feliz" por las ganancias.
Vincenot Tobar, ex superintendente de Prevención de Riesgos de la minera San Esteban, comentó en Lo Que Queda del Día las condiciones laborales eran pobres puesto que la compañía privilegiaba "la cultura del lucro".
"La empresa no tenía una cultura preventiva, de seguridad, (sino que) practicaban más bien una cultura del lucro, de la ganancia, de gastar lo menos posible", aseveró el ex empleado de San Esteban.
Tobar relató que "había una pobreza franciscana respecto de los recursos. Desde lo más ínfimo, una hoja de papel, una tinta para imprimir, el papel confort no había, menos iba a haber para cosas mayores".
El ex superintendente detalló que el dueño de la compañía, Alejandro Bohn, "se interesaba mucho por la calidad, pero no por la seguridad. La seguridad no la entendió nunca como una gestión importante en la minería".
El experto detalló que en el ámbito de seguridad "se cumplían muchas cosas que eran exigidas por el Sernageomin" y otras entidades, pero "había otras cosas fundamentales que eran más caras y que no se cumplieron nunca como fue el segundo camino, la fortificación que no fue exigida hasta que hubo dos muertos en 2006", además de la ventilación en el yacimiento.
En esta línea, comentó que "el Sernageomin hace buenas inspecciones, pero sí era malo en el seguimiento", porque no volvía "a constatar si se habían producido las mejores".
Las ganancias de San Esteban
Vincenot Tobar reveló que en 2006 la compañía minera tuvo utilidades por 15 millones de dólares en contrapunto con los "108 lesionados y dos muertos" que hubo ese mismo año a causa de accidentes laborales.
Tobar comentó que en 2007, "se presenta don Alejandro Bohn con la plana mayor de los profesionales, muy exultante por los muy buenos resultados de la empresa" que "por datos que me dio el Sernageomin tuvieron 15 millones de dólares de utilidad", sin embargo, "no nombró a los muertos para nada, pero estaba muy feliz".
San Esteban estaba así sumergida en "una miseria espantosa en la gestión", recalcó el ex superintendente.