Jornada Mundial de la Juventud dejó toneladas de basura en recintos españoles
El aeródromo de Cuatro Vientos fue uno de los lugares con mayor acumulación de desechos.
Más de un centenar de trabajadores municipales y operarios de limpieza trabajan en la explanada.
Entre una semana y un mes tardarán los servicios de limpieza de Madrid en retirar las toneladas de basura que inundan el aeródromo de Cuatro Vientos, en las afueras de Madrid, donde este fin de semana se celebraron los actos más multitudinarios de la visita del papa.
Desde primera hora del lunes, más de un centenar de trabajadores municipales y decenas de operarios de contratas de limpieza se afanan, rastrillo en mano, en hacer montañas de basura con los miles de kilos acumulados en una explanada que ocupa una superficie equivalente a 48 campos de fútbol.
Allí tuvo lugar el sábado por la noche una vigila de oración, y una eucaristía el domingo que puso fin a la Jornada Mundial de la Juventud que presidió Benedicto XVI, actos a los que asistieron hasta dos millones de peregrinos católicos, según los organizadores y el Vaticano, muchos de los cuales pasaron la noche allí acampados.
Más de doscientos camiones evacuarán diariamente las toneladas de basura, al objeto de dejar la base operativa para el 27 de agosto.
Variedad de desechos
Y, entre toda esta basura, básicamente orgánica, alguna que otra rata campa a sus anchas mientras que otro grupo de operarios se dedica a despejar los alrededores de las decenas de baños químicos que deberán ser desmontadas en las próximas horas o días.
Entre los montones de basura no faltan los paraguas que hicieron las veces de parasoles, las gorras y los sombreros que llevaron los peregrinos y que, finalmente, fueron desechados, y alguna que otra prenda de ropa interior entre las pilas de desechos.
Algunos trabajadores comentaron que si bien una semana es el plazo estimado para limpiar la base, la limpieza se prorrogará hasta un mes debido a la ingente cantidad de basura.
Varios de los empleados también han confirmado que una situación similar viven barrios aledaños como La Fortuna o Aluche donde, en especial, parques y jardines están anegados de desperdicios.