Historiador: No están las condiciones para el rebrote de estados fascistas
El estadounidense Robert Paxton postuló que no existe una "amenaza comunista real".
Además el consumo y la tecnología atraen más a los jóvenes que la política, dijo.
El historiador estadounidense Robert Paxton admitió este miércoles que los movimientos fascistas de la primera mitad del siglo XX surgieron en periodos de crisis, pero destacó que en la actualidad no se dan las "condiciones" para que puedan brotar este tipo de estados totalitarios.
Paxton, que participó en un congreso en Zaragoza sobre la "Falange y las culturas políticas del fascismo en la España de Franco", indicó que en la actualidad "hay, indudablemente, una grave situación de crisis", pero insistió en que las características históricas de ahora son "completamente diferentes".
A su juicio, la primera condición que no se da en la actualidad es la inexistencia de una "amenaza comunista real", como la que se produjo en la Guerra Fría.
Además, la sociedad de consumo actual y las innovaciones tecnológicas favorece el hecho de que los jóvenes en la actualidad sean "más devotos del iPhone y de Twitter y no tanto de la política".
Paxton, autor del libro "Anatomía del Fascismo" y uno de los investigadores de referencia del régimen de Vichy en la Francia ocupada por los nazis, admitió, sin embargo, que en la actualidad existen movimientos neofascistas "peligrosos" que la comunidad internacional no debe dejar de vigilar.
A este respecto, añadió que "es importante que la crisis y las condiciones que lleva aparejadas no hagan que estos movimientos salgan fuera de control".
El sustento en los sentimientosEl historiador explicó que en los primeros fascismos surgidos en Europa los jóvenes se sintieron atraídos porque eran movimientos "dinámicos y efectivos", que les proporcionaba un sentido de pertenencia a un grupo fuerte, y que "frente a unos padres burgueses aburridos, era algo muy excitante", ha subrayado.
En la actualidad, ironizó, los jóvenes, de forma mayoritaria, "tienen muchos juguetes que les proporciona la sociedad de consumo, con los que juegan" en lugar de dedicarse a la política.
Paxton explicó que en el germen de todos los movimientos fascistas del pasado se dan sentimientos nacionalistas, anticomunistas y opuestos a cualquier pensamiento de izquierdas, además de ser "opuestos a la democracia porque creían que es un sistema demasiado débil para defenderse del comunismo".
La Guerra Fría permitió, en opinión de Paxton, que británicos y norteamericanos aceptaran tras la II Guerra Mundial los regímenes fascistas de Franco y Salazar, "porque ambos estaban interesados en instalar bases aéreas en la lucha contra la Unión Soviética".