Los dos proyectos de Uruguay que se enfrentan hoy en las urnas

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Autor: Cooperativa.cl

El ex presidente Tabaré Vázquez parte como claro favorito para suceder a José Mujica.

Luis Lacalle Pou ha destacado por su juventud y estilo informal: es parodiado por sus rivales como el candidato "new age" y "de familia bien".

 EFE

Vázquez sigue contando con el apoyo de las clases populares y algunos sectores de clase media.

En el día en el que Uruguay decide su futuro, los "orientales" parecen estar más preocupados por las fuertes tormentas que se avecinan que por la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Y es que parece más incierto cuántos estragos causará el agua que caiga el domingo que el resultado final de los comicios, donde el ex presidente Tabaré Vázquez parte como claro favorito.

Este será el tercer balotaje que ha visto el país desde la reforma de su constitución en 1996.

En esta ocasión competido entre la fórmula de centro izquierda de Vázquez y Raúl Sendic (Frente Amplio), y la de Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga (Partido Nacional), de centro derecha.

El abogado Luis Alberto Lacalle, de 41 años e hijo de ex presidente del mismo nombre (1990-1995), reconoce que será "muy difícil" vencer al oncólogo Tabaré Vázquez, de 74 años y mandatario de 2005 a 2010, y asegura enfrentarse "a la matemática".

El aspirante, que centró su campaña en una "revolución por la positiva", logró en la primera vuelta del 26 de octubre el 31 por ciento de los votos, segundo candidato más votado tras Vázquez, que con el 47,9 por ciento obtuvo más apoyo de lo pronosticado por las encuestas.

Pero la campaña del balotaje estuvo marcada por la falta de debates y la apatía, por Vázquez alejado de los medios y por la ausencia de grandes movilizaciones por parte de los partidos.

Los dos modelos

Tabaré Vázquez, que se fue del gobierno en 2010 con altos índices de aprobación, ha hecho de su legado como el primer presidente de izquierdas del país su principal eje de campaña.

Y sigue contando con el apoyo de las clases populares y algunos sectores de clase media.

Además, en las pasadas elecciones legislativas de octubre, su partido logró históricas victorias en departamentos del interior del país, principalmente rurales, donde la derecha había vencido en el pasado.

Su participación en estas presidenciales era esperada desde hace años.

Ahora promete consolidar el crecimiento económico y las buenas perspectivas de inversión extranjera de los últimos años.

Enemigo declarado del tabaco, promovió durante su mandato una radical política antihumos que acabó en un litigio con la multinacional Philip Morris y que se tendrá que resolver en un tribunal del Banco Mundial el año que viene.

También promete apuntalar las consideradas como principales falencias del gobierno de su socio de partido José Mujica: la educación y la seguridad.

Esos son precisamente los dos principales temas en la agenda de su rival, Lacalle Pou, que se presenta como un liberal en lo económico, un conservador de los llamados "valores tradicionales" y un socialdemócrata en algunos asuntos sociales.

Lacalle Pou, que logró el apoyo del Partido Colorado –el otro gran partido de oposición de derecha- para la segunda vuelta es popular por su gestión en el parlamento, ya que fue presidente de la Cámara de Representantes en 2011.

Pero también por su meteórico ascenso en la carrera por la Presidencia, donde muchos han destacado su juventud y estilo informal, parodiado por sus rivales como el candidato "new age" y "de familia bien".

La sucesión de Mujica

Unos 2,6 millones de uruguayos están convocados a votar este domingo por el sucesor de José "Pepe" Mujica, un presidente cuyo estilo de vida sorprendió al mundo y puso el nombre de Uruguay en los principales medios internacionales.

Tanto Vázquez como Lacalle presentan dos perfiles muy diferentes al del actual líder uruguayo, aunque ambos han prescindido de corbatas y grandes formalidades durante sus campañas, quizás en un gesto a los que han simpatizado con las formas sencillas de Mujica.

Con o sin traje, el vencedor tendrá que atender a partir de marzo de 2015 las principales preocupaciones de los uruguayos en estas elecciones: el deterioro del sistema educativo público, el aumento del crimen y el alto costo de la vida.