Michel Temer asumió presidencia interina de Brasil tras suspensión de Rousseff

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Autor: Cooperativa.cl

El líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño se desempeñaba como vicepresidente.

En caso de confirmarse una destitución, seguirá en el cargo hasta 2019.

 EFE

Temer tiene 75 años y una larga trayectoria política.

Michel Temer asumió este jueves como presidente interino de Brasil, tras la suspensión de Dilma Rousseff por parte del Senado.

Temer, líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), sustituye desde hoy a la presidenta Dilma Rousseff, la primera mujer elegida para gobernar el país y que fue suspendida por la decisión del Senado de abrir un juicio político en su contra, pero en su gabinete sólo habrá una mujer.

El ahora presidente se desempeñaba como vicepresidente y completaría el mandato que vence el 1 de enero de 2019 si se llegara a una destitución.

Tras su primer pronunciamiento, Temer indicó que se debe "tener confianza en la democracia brasileña".

En una ceremonia sin pompas, a la que asistieron cientos de líderes políticos que hasta hoy estaban en la oposición, Temer también pidió confianza en "la recuperación de la economía nacional, en los potenciales del país y en sus instituciones sociales y políticas".

Temer sólo citó a Rousseff para declarar su "absoluto respeto por la presidenta suspendida", sin "discutir las razones" de la decisión del Senado y "subrayando el más pleno respeto por las cuestiones institucionales".

Su discurso tuvo un fuerte contenido económico y apuntó a los mercados internacionales, frente a los que aseguró que es "urgente" recuperar la imagen de Brasil.

"Es urgente pacificar a la Nación y unificar a Brasil", y para eso es necesario "un Gobierno de salvación nacional", que tenga el "diálogo" como bandera, para comenzar a "garantizar la retomada del crecimiento económico", declaró.

Manifestó su "convicción de que es preciso rescatar la imagen y credibilidad de Brasil en el concierto interno e internacional", a fin de que "los empresarios y los trabajadores se entusiasmen y se retome la seguridad de las inversiones".

El presidente interino también se refirió a la operación conocida como "Lava Jato", que investiga las graves corruptelas en la estatal Petrobras, y aseguró que "es una referencia y, por tanto, debe tener la protección necesaria contra cualquier intento por debilitarla".

Según Temer, "la moral pública será permanentemente buscada por los diversos métodos de control e investigación" que tiene el país, para el que deseó "orden y progreso", la frase escrita en la bandera nacional, que "no podría ser hoy más actual".

Larga trayectoria política

Michel Miguel Elias Temer Llulia, abogado constitucionalista, católico y descendiente de una familia de origen libanés, apenas arrastra el 3 por ciento de intención de voto, según las encuestas, pero ha jugado hábilmente sus cartas para ocupar, de momento de forma interina, el sillón de Rousseff.

A sus 75 años, el líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el más importante del país, asume el desafío de calmar el huracán político que ha desembocado en el impeachment contra Rousseff, mantener las alianzas que le han facilitado el ascenso al poder y, sobre todo, reconducir la economía y recuperar la confianza de la sociedad brasileña en su desprestigiada clase política.

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Temer fue uno de los colaboradores más cercanos de Rousseff (Foto: EFE)


Temer asume interinamente tras acompañar a Rousseff como vicepresidente desde 2011, liderar durante 15 años el PMDB y ocupar tres veces la presidencia de la Cámara de Diputados, una dilatada experiencia política que le permitió cultivar un importante caudal de influencia en la sombra.

Entre sus atribuciones como vicepresidente, rezaba hasta hoy la página oficial del PMDB, figuraba "la defensa de los intereses nacionales en foros, encuentros y negociaciones internacionales".

"Siempre tuve ciencia absoluta de la desconfianza de la señora en relación a mí y al PMDB", denunciaba el pasado diciembre en una carta en la que acusaba a Rousseff de tratarle como un "vice decorativo", "un accesorio" que "solo fue llamado para resolver las votaciones del PMDB y las crisis políticas".

Para cumplir su sueño de "salvar" a Brasil, Temer tendrá que esquivar antes una amenaza de juicio político que podría truncar sus planes, presentada por motivos similares a los que han obligado a Rousseff a apartarse temporalmente del poder: firmar decretos que facilitaron el maquillaje de las cuentas públicas en los dos últimos años.

Además, su nombre aparece en investigaciones del Tribunal Electoral sobre la presunta financiación ilegal de la campaña de 2014, en la que Rousseff y él fueron reelegidos.

Hábil negociador en la sombra, Temer había mantenido hasta ahora un perfil público bajo y había cultivado una imagen de hombre serio y austero, de traje y con impecable peinado, que mide bien cada una de sus palabras y que prefiere las frases rebuscadas al lenguaje coloquial.