Columna de Aldo Schiappacasse: La costilla de San Nicolás, sólo durante la Copa

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Autor: Cooperativa.cl

Revisa el artículo del comentarista de Al Aire Libre en Cooperativa y enviado especial a Rusia.

 Archivo EFE

Llueve sobre Moscú, en una demostración más de la ola fría que azota al país. Vladimir Putin bromeó diciendo que "ahora sí podemos culpar al imperialismo por el clima", en alusión a la medida de Donald Trump de marginarse del Pacto de París.

Eso no impide que en las afueras de la Catedral del Cristo Salvador largas filas de fieles soporten hasta horas de espera por mirar unos segundos la costilla izquierda del Santo Patrono le la Iglesia Ortodoxa, San Nicola de Bari, conocido en oriente como San Nicolás de Myra, protector de los niños, los enfermos y los pescadores, e inspirador de la leyenda de Santa Claus.

Sus restos son objeto de permanente polémica. Para los turcos, están enterrados en el Santuario de Myra, pero todo parece indicar que una expedición veneciana que iba rumbo a las cruzadas los exhumó durante la Edad Media y condujo a Bari, donde hoy es venerado. Los acercamientos entre el Papa Francisco y la Iglesia Ortodoxa permitieron que una pequeña parte de sus restos fueron trasladados a Moscú durante 52 días, coincidiendo con el desarrollo de la Copa Confederaciones.

Los hinchas chilenos que vengan a acompañar a La Roja -se dice que serán  más de doce mil- podrán matar dos pájaros de un tiro. Ver la costilla izquierda de San Nicolás y conocer la Catedral del Cristo Salvador, el mayor templo ortodoxo del mundo, construido en el siglo XIX y demolido hasta sus cimientos por Stalin en 1931, en pleno auge de la revolución.

En su lugar se construiría el Palacio de los Soviets, una construcción monumental que pretendía ser el edificio más alto del mundo, y que sería coronado por una estatua de Lenin de más de cien metros de altura. El proyecto nunca llegó a concretarse, pero los cimientos permanecieron por décadas sin que se hicieran trabajos, hasta que, tras la caída del comunismo, Boris Yeltsin ordenara levantar nuevamente la Catedral, que fue inaugurada formalmente el año 2000.

Allí, en un arca de oro, y sólo por pocas semanas, San Nicolás podrá ser visto por los fieles. O al menos su costilla.