Tenía condenas por tres mil años: Histórico etarra fue liberado tras 31 años en prisión

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"Santi Potros", de 70 años, participó en los atentados más cruentos de la ETA, que sumaron al menos 40 muertos.

El terrorista estaba condenado a casi tres mil años de cárcel, pero fue liberado tras superar el tiempo máximo que estipula la ley española.

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Santi Potros ingresó en ETA en 1968 y llegó a ser el responsable del aparato militar de la banda, de la que luego se desvinculó.

El histórico miembro de la banda terrorista ETA, Santi Potros, con cuarenta asesinatos a sus espaldas, salió este domingo de prisión tras cumplir 31 años de pena y superar el máximo que marca la ley española, pese a que cuenta con once sentencias que suman casi tres mil años de presidio.

Santiago Arrospide Sarasola, conocido como "Santi Potros", de 70 años de edad, participó en los atentados más cruentos de ETA en España, como el perpetrado en un centro comercial de Barcelona en 1987, con 21 muertos, o el ataque, un año antes, contra un convoy de la Guardia Civil en Madrid, con 12 víctimas mortales.

El etarra, que cumplía su condena en una prisión de Salamanca, fue excarcelado tras pasar 13 años en cárceles de Francia y 18 en prisiones de España. La salida se produjo a primera hora de la mañana y el etarra no quiso responder a los periodistas que esperaban a las puertas del centro penitenciario.

Santi Potros ingresó en ETA en 1968, cuando la banda terrorista tenía apenas diez años de existencia, y llegó a ser el responsable del aparato militar de la banda, de la que luego se desvinculó.

Detenido en 1987 en Anglet (Francia), el etarra acumulaba en España once sentencias que suman casi tres mil años de prisión por atentados con una cuarentena de asesinados, entre ellos los 21 muertos del atentado de Barcelona de 1987, por el que fue condenado a 790 años de prisión.

Este atentado supuso un giro radical en la forma de actuar de la organización terrorista, ya que por primera vez todas sus víctimas fueron civiles y además fue indiscriminado.

Por el atentado contra la Guardia Civil en Madrid en 1986 fue condenado a 1.920 años.

En 2006 la Audiencia Nacional española acordó acumular sus once condenas en una, y cifró en 30 años el cumplimiento máximo de privación de libertad.