Muertos en la guerra contra la droga en Filipinas suben a 4.948

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EFE

Críticos de la medida del presidente Rodrigo Duterte consideran que el recuento oficial es demasiado bajo.

Desde el Gobierno también aseguran que más de 1,3 millones de consumidores se han entregado a la Policía.

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La campaña antinarcóticos es impulsada por el presidente Rodrigo Duterte.

Los sospechosos de tráfico o consumo de drogas muertos en redadas policiales en Filipinas ascendieron a 4.948 hasta septiembre, según los últimos datos oficiales sobre los resultados de la campaña antinarcóticos impulsada por el presidente Rodrigo Duterte.

Son las cifras que recoge el último informe de la iniciativa gubernamental #RealNumbers, desde el 1 de julio de 2016 hasta el 30 de septiembre de 2018, que busca informar con transparencia sobre los resultados de la guerra antidrogas.

Sin embargo, organizaciones defensoras de los derechos humanos y periodistas independientes que siguen la campaña acusan a la policía de manipular los datos y consideran el recuento oficial demasiado bajo.

Según el último informe #RealNumbers, hasta septiembre se han producido 110 mil 395 operaciones antidroga, 158 mil 424 sospechosos han sido arrestados -entre ellos 582 funcionarios del gobierno-, y se han incautado drogas y equipos para su fabricación por valor de 25.000 millones de pesos (464 millones de dólares).

Se han confiscado también más de 1.000 kilos de shabú -una metanfetamina muy consumida en Filipinas- que iban a entrar de contrabando y 410 kilos que se estaban fabricando dentro del país, además de desmantelar 255 laboratorios clandestinos en los que se procesaba droga.

Desde el Gobierno aseguran que más de 1,3 millones de consumidores de droga se han entregado a la Policía y que más de 8.700 barrios o "barangays" (la división administrativa más pequeña de Filipinas) están ahora limpios de drogas.

Organizaciones como Human Rights Watch o Amnistía Internacional elevan la cifra de muertos de la guerra antidrogas a entre 15.000 y 20.000, debido al clima de impunidad de la campaña, en la que también participan "vigilantes" o grupos vecinales armados.