Luego de 60 años de ausencia, ópera "La fuerza del destino" tuvo un aplaudido regreso en Chile

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- Periodista Digital:
Joel Poblete

Inaugurando la temporada lírica 2019 del Municipal de Santiago, el lunes se estrenó esta exigente obra de Giuseppe Verdi.

 Marcela González Guillén

Aunque hay más de un aspecto que probablemente generará divergencias entre los operáticos, no se puede negar que en su estreno la noche del lunes -inaugurando la temporada lírica del Teatro Municipal de Santiago- el muy esperado regreso de la ópera del italiano Giuseppe Verdi "La fuerza del destino", tras 60 años de ausencia de escenarios chilenos, ofreció un balance general muy satisfactorio.

De partida, porque se trata de una obra muy exigente y compleja, tanto por su estructura argumental, que a lo largo de cuatro actos alterna un intenso drama romántico de amor y venganza con espiritualidad e incluso momentos cómicos, como por las demandas musicales que ofrece en especial a sus cantantes, tanto en los roles protagónicos como en los secundarios.

Agréguese a eso que en esta ocasión no sólo casi todos los protagonistas estaban debutando en sus roles, sino además el director musical y el director de escena también la asumían por primera vez en sus carreras. Y tampoco hay que olvidar la fama de "mala suerte" que la tradición le atribuye a esta pieza. Tomando todo esto en consideración, los resultados en este estreno superaron todas las expectativas.

 

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Foto: Marcela González Guillén

Basada en la emblemática obra teatral española de Ángel de Saavedra, Duque de Rivas "Don Álvaro o la fuerza del sino", de 1835, esta es la 24a ópera de Verdi, quien la compuso por encargo del Teatro Imperial de San Petersburgo, donde se estrenó en 1862, aunque la versión definitiva que más se representa hasta hoy es de 1869, cuando debutó en la Scala de Milán. El compositor, en ese entonces de 48 años, escribió la partitura en base a la adaptación del original teatral que hizo uno de sus libretistas más habituales, Francesco Maria Piave, quien estuviera a cargo de los libretos en algunos de sus títulos más afamados, como "Rigoletto" y "La traviata". En Chile, "La fuerza del destino" se estrenó en 1873 en el Teatro Municipal de Santiago y en la historia de ese escenario sólo regresó en 16 temporadas, la última en 1959.

Ambientada en España en el siglo XVIII, la trama se inicia con el amor prohibido entre doña Leonora de Vargas y Don Álvaro, despreciado por la familia de ella por ser un mulato descendiente de incas. Al comienzo de la obra, ambos intentan fugarse en secreto, pero cuando son descubiertos por el padre de Leonora, el marqués de Calatrava, el cruel destino comienza a desatarse cuando el arma de Álvaro se dispara por accidente, hiriendo mortalmente al progenitor de la joven, quien la maldice. A partir de ahí se desarrollará una historia que sigue el camino de los amantes que han debido separarse, incluyendo cambios de identidades, escaramuzas militares, la búsqueda de la paz y el consuelo en la fe y la religión, y la sed de venganza del hermano de Leonora, Don Carlos de Vargas, quien sólo piensa en obtener justicia por la muerte de su padre.

Musicalmente, desde la famosa y bella obertura que adelanta algunos temas que reaparecerán durante la ópera hasta el hermoso y muy emotivo trío que la cierra, esta obra denota la madurez que había ido alcanzando Verdi. Tras la consagración popular obtenida la década anterior con su célebre trilogía integrada por "Rigoletto", "El trovador" y "La traviata", el maestro había ido desarrollando un estilo muy personal y más libre formalmente, como demostrara en "Simón Boccanegra" (1857) y "Un baile de máscaras", de 1859. En los años siguientes a "La fuerza del destino" vendrían los cuatro últimos títulos que compondría para la escena, auténticas obras maestras de las que ya es posible distinguir ecos en esta partitura: "Don Carlos" (1867), "Aida" (1871), "Otello" (1887) y "Falstaff" (1893).

 

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Foto: Marcela González Guillén

La producción que acaba de estrenar el Municipal con su elenco internacional es bastante completa y evita cortes que a veces se realizan en esta obra, por lo que el espectáculo completo, incluyendo dos intermedios, se extiende a lo largo de tres horas y 40 minutos. Pero vale absolutamente la pena, de partida por lo musical: en su debut en Sudamérica y conduciendo por primera vez la obra, el director de orquesta italiano Giuseppe Grazioli obtuvo una excelente respuesta de la Filarmónica de Santiago, en una lectura energética y conmovedora, capaz de acentuar los momentos más dramáticos con los cómicos, resaltando especialmente el lirismo y la melancolía (por ejemplo, en el solo de clarinete que antecede la escena solista de Álvaro al comienzo del acto III). Muy bien también, tanto en lo vocal como actoral, el coro del Municipal que dirige Jorge Klastornik.

En el rol de Leonora está la soprano rusa Oksana Sekerina, quien ya dejó una grata impresión el año pasado en el Municipal, encarnando a Doña Ana en el elenco estelar de "Don Giovanni" y a Adalgisa en el elenco internacional de "Norma"; pero Mozart y Bellini, los autores de esas obras, son muy distintos a Verdi, compositor que ahora asume por primera vez en su ascendente carrera. Cauta y correcta en sus primeras escenas, en verdad es una cantante con mucho potencial, que aún deberá continuar estudiando y desarrollando su acercamiento al compositor, pero fue ganando fuerza y seguridad a lo largo de la función, hasta culminar en una notable y ovacionada versión de su aria "Pace, pace mio Dio!".

Otro conocido del Municipal, el barítono ucraniano Vitaliy Bilyy, ha venido a ese teatro en diversas ocasiones, destacando especialmente en roles de Verdi en "Attila" (2012), "El trovador" (2013) y "Aida" (2017). Ahora debutó acá su personaje número 16 de este compositor, y nuevamente lució un canto recio, noble y sólido, destacando especialmente en su gran escena solista del acto III. También de regreso en el escenario capitalino estuvo el bajo ruso Maxim Kuzmin-Karavaev, quien ya cantara ahí en 2012 en "Lucrezia Borgia" y fue ahora el Padre Guardiano, encarnado con una voz atractiva y toda la grave solemnidad vocal y de presencia que requiere el personaje. Y debutando en Chile, la mezzosoprano Anna Lapkovskaja se lució como la gitana Preziosilla, personaje breve y episódico, pero muy difícil y exigente en especial en la tesitura, escollos que la cantante rusa supo sortear con inteligencia y buen material, además de verse simpática y desenvuelta en escena.

 

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Foto: Marcela González Guillén

Entre tantas voces eslavas, también hubo un lugar destacado para los cantantes chilenos. Radicado hace más de una década en Europa, donde se ha presentado en prestigiosos escenarios, el tenor Giancarlo Monsalve hasta ahora sólo había protagonizado en nuestro país dos óperas en el Teatro Regional del Maule, también de Verdi: "Otello" en 2016 y "El trovador" en 2017. Debutando al fin en el Municipal, encarna ahora a Don Álvaro, papel que ya cantó previamente en la Ópera de Washington; como ya me pareció al oírlo en vivo en 2017 en Talca, canta con arrojo y un fraseo muy particular, con una voz cuyo registro y proyección, así como la forma de emitir las notas, en especial los agudos, probablemente no sea del gusto de todos los espectadores. En la primera escena no fue muy satisfactorio, pero fue convenciendo más a lo largo de la función y de todos modos fue muy aplaudido al final por el público.

Entre los demás cantantes chilenos del reparto, quien sí arrasó con el favor de la audiencia fue el cada vez más sólido bajo-barítono Ricardo Seguel, excelente en canto y comicidad como Fray Melitone. En roles secundarios también estuvieron muy bien el tenor Gonzalo Araya (Trabuco), la soprano Paola Rodríguez (Curra), el bajo Jaime Mondaca (marqués de Calatrava) y el bajo-barítono Matías Moncada en dos papeles, el alcalde y un cirujano, además de otros intérpretes no identificados en el programa de sala.

En cuanto a lo escénico, sin duda estará entre lo que dividirá opiniones entre los asistentes. El director teatral italiano Stefano Vizioli, que hace 22 años debutara en el Municipal con un "Rigoletto" que volvió a montarse en 2004, regresó con otro Verdi, ahora uno de los más exigentes de este autor para montar a nivel teatral, por su variedad de escenas, movimientos de multitudes, mezcla y contraste entre lo dramático y lo cómico y hasta inclusión de momentos de baile, entre otros obstáculos. Todo está muy bien desarrollado en el espectáculo, aunque quizás por ser primera función aún hay detalles de continuidad, ritmo, fluidez y movimiento que de seguro irán evolucionando a lo largo de las restantes funciones.

Todo esto se dio en una producción que respetó los vericuetos e indicaciones de la historia, pero en un contexto escénico que no convencerá a todos por igual: la bella, imponente y corpórea escenografía del argentino Nicolás Boni -quien debutó en el Municipal en 2015 con otro título verdiano, "Los dos Foscari", y el mes pasado inauguró la temporada lírica del Colón de Buenos Aires con "Rigoletto"- reproduce un gran teatro clásico de ópera -recuerda a la Scala de Milán- dañado y a medio derruir que permanece a lo largo de la obra y permite distintas interpretaciones a modo de símbolo y metáfora, además de incluir la figura inclinada de un inmenso Cristo crucificado que recuerda a montajes del prestigioso régisseur y diseñador Hugo de Ana, también trasandino, como "La favorita" de 2008 en el Municipal y "La fuerza del destino" de 2012 en el Colón porteño.

El veredicto final de esta puesta en escena de "La fuerza del destino" quedará en manos del público, pero no se puede negar que impresiona, es efectiva y tiene un buen apoyo en el atractivo y elaborado vestuario de la chilena Monse Catalá y la iluminación de Ricardo Castro (aunque hay momentos que quizás pudieron funcionar mejor con otras decisiones); además, no se puede dejar de resaltar las curiosas y tal vez anacrónicas, pero muy llamativas coreografías. De todos modos es un contundente inicio de temporada y un verdadero imperdible cultural de este año.

El elenco internacional vuelve a presentarse este miércoles 17, el lunes 22 y el miércoles 24, mientras el segundo reparto, el llamado "elenco estelar", estará el jueves 18 y el martes 23.