Putin a Macron: "No queremos chalecos amarillos en Moscú"

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Los mandatarios celebraron este lunes una reunión y cena de trabajo en el Fuerte de Brégançon, en la Costa Azul francesa.

El encuentro buscaba acercar posturas entre Francia y Rusia una semana antes de la cumbre del G7, de la que el Kremlin está excluido.

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La reunión empezó con una declaración conjunta que tuvo como protagonistas la crisis ucraniana, el conflicto sirio, el pacto nuclear iraní o Libia.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, mantuvo este lunes un encuentro con su homólogo ruso, Vladímir Putin, que buscaba acercar posturas con ese país una semana antes de la cumbre del G7, de la que Rusia está excluida tras la anexión ilegal de Crimea en 2014.

Putin llegó en helicóptero al Fuerte de Brégançon, residencia de verano de los jefes de Estado franceses, poco después de las 17.00 hora local y la reunión empezó directamente con una declaración conjunta que tuvo como protagonistas la crisis ucraniana, el conflicto sirio, el pacto nuclear iraní o la situación en Libia.

La intervención de Macron dejó clara su intención de no apartar a Rusia del diálogo multilateral: "Rusia es europea. Creemos en esta Europa que va de Lisboa a Vladivostok. Debemos reinventar una arquitectura de seguridad y confianza entre la Unión Europea y Rusia, y Francia tiene un rol que desempeñar", dijo.

"Hay cosas que son dignas de discusión y que provocan un optimismo prudente", señaló Putin sobre sus últimas conversaciones con él, mientras que Macron propuso celebrar en las próximas semanas una reunión dentro del formato de Normandía, en el que también están Alemania y Ucrania, para desbloquear la situación.

Los dos presidentes también coincidieron en la defensa del pacto nuclear iraní, del que se ha retirado Estados Unidos y respecto al que Macron espera que Putin use su influencia sobre Irán para que ese país siga respetando los compromisos adoptados en 2015.

No obstante, dejaron claras sus divergencias sobre Siria, donde el Ejército sirio continúa su ofensiva aérea y terrestre para tomar el control del importante bastión rebelde de Jan Shijún, en la provincia noroccidental de Idlib, tras haber suspendido el pasado 5 de agosto el cese de las hostilidades.

"Es imperativo que el alto el fuego sea respetado", destacó Macron frente a Putin, quien a su vez recalcó que apoya "los esfuerzos del Ejército sirio para poner fin a la amenaza terrorista y acabar con todas las actividades terroristas" en esa zona.

La tensión también quedó en evidencia al hablar sobre las manifestaciones en sus respectivos países, sobre las que el presidente ruso defendió el arresto de opositores y recordó el conflicto existente en Francia por las protestas, a menudo violentas, de los "chalecos amarillos".

"Durante esas manifestaciones varias decenas de personas fueron heridas y policías también. No queremos algo parecido en la capital rusa", sostuvo Putin.

La necesidad de trabajar en favor de la estabilidad en Libia y de coordinar las agendas para cumplir el acuerdo climático de París se presentó en cambio como otro punto de entendimiento entre ambos, que estuvieron acompañados, entre otros, por sus ministros de Exteriores, Jean-Yves Le Drian y Serguéi Lavrov.

Aunque la reincorporación de Rusia al antiguo G8 no se contempla mientras no se arregle la crisis ucraniana, la presencia de Putin antes de que Macron reciba en Biarritz a sus homólogos de Alemania, el Reino Unido, Italia, Estados Unidos, Canadá y Japón fue una manera de integrarlo simbólicamente en el juego geopolítico.