Oportunidades y desafíos de las ciudades y regiones con China

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Autor: Cooperativa.cl

Desplegar una diplomacia de ciudad y regiones de manera directa con ciudades intermedias de China es el principal desafío que Chile y América Latina tienen.

Por Ignacio Araya, cientista Político de la Universidad Diego Portales. Máster en Gestión Pública, Renmin University of China. Doctor en Relaciones Internacionales, Centra China Normal University.

China ha venido configurando un modelo económico en que el consumo interno de bienes y servicios sea la base del crecimiento del país, y por otra parte, la conectividad al comercio internacional permita satisfacer las demandas de ese mercado interno. Esto se ha denominado "circulación dual". Las metrópolis y ciudades intermedias de China jugarán un rol clave con la doble circulación. Desplegar una diplomacia de ciudad y regiones de manera directa con ellas es el principal desafío que Chile y América Latina tienen.

En la medida que crecen los ingresos de la población urbana china, crece su demanda por bienes y servicios internacionales. Esto representa oportunidades y desafíos, en clave subnacional, para América Latina y el Caribe, y Chile en particular. No solo para los gobiernos centrales, sino además, directamente para las ciudades y regiones. Desarrollar mayor conectividad con contrapartes en China implica desplegar una diplomacia de ciudad y regiones para facilitar el intercambio de bienes y servicios, creando más puentes entre las personas.

En un marco de digitalización, las distancias y barreras para el intercambio entre ciudades y territorios productivos se reduce cada vez más. Esto implica que pequeñas y medianas empresas del sector alimentos, por ejemplo, puedan entrar de manera más localizada en el mercado chino. Por supuesto, con la debida atención a la agricultura intensiva para proteger la biodiversidad y los ecosistemas que tenemos.

Por otra parte, se puede pensar en crear nuevos mercados que hasta ahora no habían tenido tanta actividad, como es el de las industrias culturales y creativas: artes, entretenimiento, diseño, arquitectura, publicidad, educación, entre otros. El tránsito que se está viviendo de una economía industrial a una economía del conocimiento, en este marco de digitalización, hacen posible aquello.

Pero la cultura, no puede ser entendido únicamente como un bien de consumo. La cultura muestra al mundo quiénes somos. Es decir, genera cercanía y empatía, no solo desde el entendimiento cognitivo, sino también desde el emocional. Cuando se integran ambos elementos tenemos una comprensión más global de lo humano, que es lo que probablemente el siglo XXI vaya a necesitar más. Las ciudades, al involucrar comunidades o sociedad civil, pueden actuar como plataformas para un diálogo aún más rico con China. Todo ello bajo una regla inviolable: respeto mutuo.

La internacionalización de los territorios productivos, pero muy especialmente de las ciudades, tiene profundas implicancias en las relaciones entre ambos mundos. Conectar ciudades implica no solo representar quiénes somos, sino además, proyectar nuestros valores a través de lo más preciado que tienen las aglomeraciones urbanas de los países: las personas. Desde ahí, se pueden crear comunidades imaginadas con China, donde la cultura, en cuanto la suma de la interacción entre desarrollo y territorio, sea el eje de las relaciones.

A la fecha existen ejemplos concretos de la diplomacia de ciudad y regionesentre Chile y China. Regiones de Chile como Coquimboo el Biobío y ciudadescomo La Serena, Santiago o Valparaíso despliegan relaciones con provincias como Hubei y ciudades como Nanjing, Guangzhou y Shanghai, a través de programas de promoción de exportaciones, intercambio en el sector del conocimiento, aprendizaje de buenas prácticas, entre los muchos programas que se ejecutan.

Para seguir diseñando e implementando más y mejores políticas, planes y programas que permitan construir relaciones más cercanas, con el país que apunta a convertirse en la principal potencia del mundo, debemos institucionalizar la diplomacia de ciudades y regiones de Chile (como ya lo están haciendo otros paísesdel mundo) otorgándole presupuestos permanentes, organización, y personal adecuado. De esta manera, podremos desarrollar mejores relaciones con más países del mundo, y muy especialmente con China.