Biden y Putin extendieron el tratado de control de armas nucleares Nuevo START

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El acuerdo limita el número de este tipo de armas estratégicas, con un máximo de 1.550 cabezas nucleares y 700 sistemas balísticos para cada potencia.

Desde la Casa Blanca afirmaron que esta prórroga garantiza a Estados Unidos tener “limites verificables para los misiles balísticos intercontinentales rusos hasta el 5 de febrero de 2026”.

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Rusia y Estados Unidos tienen un 90% de todas las armas nucleares que existen en el planeta.

El nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden, acordó con su par ruso, Vladimir Putin, mantener vivo por cinco años más el tratado de control de armas nucleares Nuevo START, un buen comienzo para una relación que se presentaba como complicada.

"Especialmente en tiempos de tensión, los límites verificables de las armas nucleares de alcance intercontinental de Rusia son de vital importancia", dijo en una declaración el secretario de Estado, Antony Blinken, al anunciar el acuerdo.

Casi desde su toma de posesión, Biden había comunicado a Moscú su disposición a extender durante cinco años este tratado, el último de desarme que queda vigente entre ambas potencias nucleares.

"El presidente (Biden) ha dejado claro durante mucho tiempo que el Nuevo START está en el interés nacional de Estados Unidos. Y esta extensión tiene aún más sentido cuando la relación con Rusia es antagónica, como lo es en este momento", dijo entonces Psaki.

Según la vocera, aunque Biden quiere trabajar con Putin, éste también debe "rendir responsabilidades por sus acciones imprudentes y conflictivas".

Entre estas "acciones conflictivas" están asuntos como el envenenamiento y condena a prisión del líder opositor Alexéi Navalni, la interferencia rusa en las elecciones, la oferta de recompensas a los talibanes por la muerte de soldados de EE.UU., y otros de vieja data como la anexión rusa de Crimea.

Respecto al tema del control de armas, Biden, al igual que Trump, tenía la opción de buscar una solución temporal para el tratado y prorrogarlo durante un corto periodo de tiempo, pero se determinó extenderlo durante cinco años, tal y como se estableció en el pacto cuando se firmó originalmente en 2010.

El principal punto de fricción entre las dos potencias fue la insistencia del Gobierno de Trump para que China formara parte de las conversaciones, a pesar de que el gigante asiático se negó a sentarse en la mesa de negociaciones al considerar que tiene muchas menos armas nucleares que Washington y Moscú.

EE.UU. BUSCA INCORPORAR A CHINA AL TRATADO

"Estados Unidos usará el tiempo de una extensión de cinco años del Nuevo START para buscar con Rusia (...) un control que aborde todas sus armas nucleares. También perseguiremos el control de armas para reducir los peligros del moderno y creciente arsenal nuclear de China", dijo Blinken en su declaración.

El presidente Biden ha dejado en claro que la extensión del tratado Nuevo START es "sólo el comienzo de nuestros esfuerzos para abordar los desafíos de seguridad del siglo XXI", insistió.

Por su lado, Rusia sostiene que si las negociaciones deben ampliarse a otros países, deberían incluir a Francia y el Reino Unido, las otras dos potencias nucleares declaradas que son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

De momento, la extensión del Nuevo START mantiene en pie un régimen de verificación de su cumplimiento que proporcionará a Washington "una mayor comprensión de la postura nuclear de Rusia, incluso a través de intercambios de datos e inspecciones in situ que permiten a los inspectores estadounidenses vigilar las fuerzas e instalaciones nucleares rusas", agregó Blinken.

Los expertos temían que el vencimiento del Nuevo START sin un acuerdo llevase a una nueva carrera de rearme nuclear, ya que por primera vez desde 1972 no habría ningún acuerdo de control de armas atómicas en vigor entre Rusia y Estados Unidos.