Junta golpista de Burkina Faso aprueba una transición de tres años

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El documento establece que el presidente, el primer ministro y el presidente del Parlamento no podrán participar en las elecciones generales

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El líder del golpe de Estado perpetrado el pasado 24 de enero en Burkina Faso, el teniente coronel Paul Henri Sandaogo Damiba, firmó la pasada noche una Carta de Transición que estableció que su junta militar gobernará el país durante tres años.

Según el documento, el presidente, el primer ministro y el presidente del Parlamento no podrán participar en las elecciones generales que se celebrarán al finalizar el período de transición.

Además, el líder burkinés también aprobó que su gobierno de transición estará formado por 25 ministerios y 71 diputados.

El acuerdo se firmó después de horas de negociaciones en un encuentro nacional entre diferentes actores de la sociedad burkinesa y en el que participaron 350 personas.

Entre los asistentes al encuentro había miembros de la antigua mayoría gobernante, representantes de la oposición y de las personas desplazadas internamente por la violencia yihadista en el país, entre otros, según señalaron medios locales.

"Los textos, que serán adoptados al final de estos encuentros nacionales, deben reflejar las aspiraciones profundas de nuestro pueblo", declaró el teniente coronel y jefe de la Gendarmería Nacional Evrard Somda, que inauguró el congreso.

"Esperamos que esto (la duración del período de transición en Burkina Faso) no genere enfrentamientos con nuestros socios", dijo uno de los políticos opositores que participaron en las negociaciones, Eddie Komboigo, en declaraciones recogidas en medios locales.

Komboigo expresó su preocupación ante la posibilidad de que Burkina Faso, país suspendido por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Unión Africana (UA) tras el golpe de estado, reciba más sanciones en el futuro.

Los militares tomaron el poder el pasado 24 de enero después de una escalada del descontento social en los últimos meses debido a la inseguridad generada por la violencia yihadista.

La junta confirmó el golpe de Estado en la televisión estatal y anunció haber depuesto al presidente Roch Kaboré -quien acabó dimitiendo-, además de otras medidas, como la disolución del Gobierno y el Parlamento o la suspensión de la Constitución.

Burkina Faso, un país de África occidental limítrofe con Malí, Niger, Costa de Marfil, Togo y Benín, tiene una población de unos 20 millones de personas y sufre el yihadismo desde 2015.

Los ataques, que se atribuyen a grupos aliados de Al Qaeda y el Estado Islámico, provocaron más de 1,5 millones de desplazados internos, según el Gobierno burkinés.