Banco de Italia pide aumentar la inmigración y frenar la precariedad juvenil

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EFE

La entidad propuso implementar un salario mínimo, medida inexistente en el país y que el actual gobierno se ha negado a aprobar.

En tanto, se propuso "prolongar la edad laboral o un aumento del saldo migratorio", a fin de evitar efectos negativos respecto al envejecimiento de población italiana.

 Wise.com (Referencial)

Implementar un salario mínimo -figura inexistente en Italia-, impulsar los contratos indefinidos entre jóvenes y fomentar la inmigración regulada para contrarrestar la pérdida de población son las recetas que el gobernador del Banco de Italia, Ignazio Visco, dio este miércoles para la tercera economía de la Unión Europea en su discurso de consideraciones finales.

El responsable del banco central italiano, que dejará el cargo en septiembre, centró gran parte de su mensaje en la precariedad juvenil, aunque también pidió que Italia aproveche los fondos de recuperación europeos, "una ocasión histórica" para modernizar el país.

"El empleo a duración determinada se asocia a condiciones de precariedad muy prolongadas, la proporción de jóvenes que después de cinco años se encuentra en condiciones de empleo temporal es próxima al 20 por ciento. Son demasiados", denunció Visco.

El economista no mencionó el último programa económico aprobado por el Ejecutivo conservador de Giorgia Meloni, que permite prolongar los contratos temporales más allá de un año, pero urgió a poner fin a esta situación.

Así, Visco afirmó que la excesiva temporalidad se da "no sólo entre los jóvenes", ya que hay un gran número de empleados que "aún teniendo un empleo regular, no gozan de condiciones contractuales adecuadas".

"Con la mayor difusión del empleo temporal y de tiempo parcial ha aumentado sensiblemente el número de personas que solo están ocupadas una parte del año", lamentó.

Para solventar esta precariedad, el Banco de Italia propone implementar un "salario mínimo" como en otros países del entorno, medida inexistente en Italia, que ha sido objeto de debate político y el actual gobierno se ha negado a aprobar.

Ese salario mínimo serviría, también, para frenar la pérdida de poder adquisitivo de los italianos: "la proporción de trabajadores con salarios anuales especialmente bajos -convencionalmente inferiores al 60 por ciento del valor medio de la distribución, que ahora es de 11.600 euros anuales (unos 10 millones de pesos chilenos)- ha aumentado hasta el 30 por ciento desde el 25 por ciento de finales del siglo pasado".

ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN ITALIANA

Asimismo, Visco enumeró el envejecimiento de la población como otro de los grandes problemas de la economía de Italia, compartido con España, Grecia y otros países mediterráneos.

"Para 2040, se espera que la población residente se reduzca en dos millones y medio de personas; la de entre 15 y 64 años, en más de seis", advirtió el economista sobre este problema, cuyos efectos se dejarán notar en la pérdida de productividad y una menor recaudación de impuestos.

Para contrarrestar esta situación el Banco de Italia propone "prolongar la edad laboral o un aumento del saldo migratorio".

A pesar del tono grave de su diagnóstico, Visco destacó que la economía italiana ha mostrado "una notable capacidad de resistencia y reacción" a situaciones como la pandemia, la guerra de Ucrania y la crisis energética derivada de la misma.

"El crecimiento de la economía ha vuelto a superar las expectativas. Para 2023, las previsiones disponibles convergen en un aumento de la producción en torno al 1 por ciento".

Aun así, pidió que los dirigentes políticos se apresuren para aprovechar los fondos de recuperación aprobados por la UE tras la pandemia, de los que Italia es el máximo receptor y cuyos proyectos encadenan importantes retrasos que han pausado la entrega de dinero por parte de la Comisión Europea.

"Es crucial aplicar el ambicioso programa de reformas", que para Visco representa una ocasión "excepcional para dar una visión estratégica al país".