Grupo de indígenas irrumpió en dependencias de medio colombiano crítico de Petro

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EFE

Es un "atentado contra la libertad de prensa", denunció la revista Semana, afectada por el ingreso a la fuerza de los manifestantes, que intentaron "tomarse las instalaciones".

Desde el Gobierno de Petro condenaron esta "expresión de violencia", pero también plantearon que las publicaciones de los medios "alientan" esta forma de protesta.

 Revista Semana

Los indígenas estuvieron durante una hora gritando arengas contra la revista Semana y otros medios críticos del Gobierno, como RCN.

El ingreso a la fuerza de un grupo de indígenas a las instalaciones en Bogotá de la revista Semana, crítica del Gobierno del presidente colombiano, Gustavo Petro, fue rechazado este viernes por diversos actores políticos y calificado como un ataque a la libertad de prensa.

Así lo aseguró la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), que señaló en un hilo en X que si bien "reconoce el derecho a la protesta ciudadana y de reclamos hacia la prensa", no puede "tolerar hechos intimidantes contra las y los periodistas, que son esenciales para garantizar el pluralismo informativo y el debate democrático".

"El rechazo a estos hechos no deben confundirse con una estigmatización contra el movimiento indígena ni una invitación a hacer declaraciones discriminatorias en su contra", agregó esta ONG.

La gerente de la revista, Sandra Suárez, afirmó que lo ocurrido es un "atentado contra la libertad de prensa", pues detalló que los manifestantes trataron de "tomarse las instalaciones de Semana", rompieron "la puerta de acceso e hirieron a un vigilante que estaba con un canino".

"Esto va en contra de la libertad de prensa, de las instituciones y de la democracia", añadió Suárez.

DETALLES DE LO OCURRIDO

La directora de Semana, Vicky Dávila, denunció el ataque en sus redes sociales y publicó un video en el que se ve a los indígenas gritar "abajo la mala información de Semana", tras lo cual esas personas se subieron a una chiva, un colorido autobús típico de las zonas rurales colombianas en el que se fueron de la zona.

Ante esa situación, que no dejó personas lesionadas, a la sede de Semana, ubicada en el norte de la capital colombiana, llegó el Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía (Esmad) y retomó el orden.

La Fiscalía señaló que miembros del Cuerpo Técnico de Investigación se desplazaron a "las instalaciones de la revista Semana, en Bogotá, para investigar la irrupción de un grupo de personas que, al parecer, ingresó a la sede de manera violenta".

Ese organismo realizará "las investigaciones del caso para determinar los posibles hechos de vandalismo y hacer la respectiva judicialización".

Según Semana, los indígenas se quedaron en el primer piso del edificio de la revista, donde también tienen sede otras compañías, durante aproximadamente una hora gritando arengas contra ese medio y contra otros críticos del Gobierno, como RCN.

POSICIONES DEL GOBIERNO

El ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, rechazó "esta expresión de violencia" y dijo que el Gobierno debe "aprender a ser tolerante con la crítica y construir con la palabra, construir desde la diferencia".

Sin embargo, la ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, afirmó que "los comentarios de los medios de comunicación alientan a que la gente se exprese de esta manera".

"Lo claro es que pacíficamente debemos aprender a resolver nuestras diferencias y a expresar nuestras opiniones, con tranquilidad y serenidad. Ese es el llamado que hago tanto a los medios como a las comunidades indígenas", añadió Ramírez.

INDÍGENAS SE MOVILIZARON A LA CAPITAL, CONVOCADOS POR PETRO

Alrededor de 14.000 indígenas de todos los puntos del país llegaron esta semana a Bogotá donde el miércoles participaron, junto a sindicalistas, trabajadores y campesinos en las manifestaciones convocadas por el presidente colombiano, Gustavo Petro, para "apoyar las reformas planteadas por el Gobierno Nacional" y para pedir más acción ante la escalada de violencia contra sus pueblos.

La llamada minga indígena abarrotó ese día la Plaza de Bolívar, como se esperaba, y la mayoría de los participantes regresaron a sus regiones tras la manifestación, pero otros, como los que intentaron entrar a Semana, se quedaron en la capital colombiana.