Síndrome de abstinencia: "En Chile me dijeron que estas guagüitas no existían"
Ana Luisa Joaunne, directora ejecutiva de Corporación Esperanza, relata la historia de recién nacidos invisibles por años para el sistema de salud.
"Entré a una sala y estaba llena de puras guagüitas recién nacidas". Ana Luisa Joaunne recuerda con precisión ese momento. Fue en Estados Unidos, en una visita a un centro de tratamiento para mujeres con consumo de drogas. La escena la descolocó. Guagüitas solas, muchas, recién nacidas. Preguntó quiénes eran. Le explicaron que eran hijos e hijas de madres que habían llegado al parto con drogas en el cuerpo.
"Lo primero que me pregunté fue: ¿Y dónde están estas guagüitas en Chile?", reflexiona ahora. Cuenta en Ojos que Sí Ven que al volver al país golpeó puertas. Muchas. Hospitales, servicios, autoridades. En todas recibió la misma respuesta: "En Chile, eso no existe". Le dijeron que las mujeres en consumo eran detectadas durante el embarazo, que se las trataba, que ese escenario no ocurría.
Lo explica hoy como lo percibió entonces: no fue ignorancia, fue negación. Años después, una mujer y su guagua murieron durante un parto en esas condiciones. Recién entonces el Estado chileno admitió que el problema existía.
Durante los últimos 4 años, más de 400 recién nacidos han sido abandonados en hospitales públicos en Chile, según las escasas cifras que manejan los servicios de salud. Una investigación de la Fundación de Protección a la Infancia Dañada por los Estados de Emergencia (Pidee), publicada en marzo de 2025, señala: "El aumento está influenciado por el pulso migratorio en el norte y por mujeres adictas a la pasta base y la cocaína que no están en condiciones de criar a sus hijos. Una doctora en Curicó agregó que otros casos que se repiten son menores de edad con embarazos producto de una violación".
Se ha informado que el Hospital de Coquimbo es donde más se da el fenómeno. Pero no hay un registro nacional sistemático sobre recién nacidos con síndrome de abstinencia. No hay catastro. No hay política pública específica. Sólo hay llantos, diagnósticos tardíos y vidas que parten con desventaja.
Ana Luisa Joaunne dirige Corporación Esperanza desde hace tres décadas. Ha trabajado en prevención, rehabilitación y políticas públicas en consumo de drogas. Pero hay un programa que nombra distinto. "Es mi regalón", dice. Se llama Naciste Tú.
Guaguas con síndrome de abstinencia
- ¿Por qué Corporación Esperanza se llama así y a qué se dedica?
- Primero quiero felicitarlos por el nombre de este programa que tienen en Cooperativa, Ojos que Sí Ven. Porque esto es justamente de lo que hablamos. De temas que han sido invisibilizados. Corporación Esperanza tiene 30 años y nuestro foco siempre fue disminuir la demanda de la droga. Lo hacemos desde tres líneas: prevención del consumo, ofrecer oportunidades concretas de tratamiento y rehabilitación, y trabajar en políticas públicas para visibilizar el problema y asumir la responsabilidad que tiene la sociedad frente a esto.
El problema creció muchísimo en estos años y la respuesta no ha sido proporcional, especialmente cuando hablamos de niños y de mujeres. Las mujeres consumidoras son menos que los hombres; aunque en el último tiempo y a nivel escolar el consumo entre las niñas y jóvenes ha crecido mucho más que entre ellos.
En Chile hay cerca de 735 mil personas con consumo problemático de drogas. Más de 230 mil son mujeres. La relación que antes era de cuatro hombres por cada mujer hoy es de dos a uno. Sin embargo, la oferta de tratamiento especializada para mujeres no supera los 2.300 cupos en todo el país. Esto representa cerca del 1 por ciento de la demanda.
- ¿Naciste Tú es una iniciativa especial de Corporación Esperanza? ¿En qué consiste?
- Nosotros ya llevábamos años trabajando con mujeres, pero cuando vi esa sala llena de guagüitas recién nacidas entendí que había algo que no estábamos mirando. Hablo de esos niños que nacen con síndrome de abstinencia, con un nivel de sufrimiento muy importante, y que durante años estuvieron absolutamente invisibles. Era esa guagua que lloraba sin parar en un rincón de neonatología.
El síndrome de abstinencia neonatal no es solo un temblor pasajero. Joaunne lo explica con precisión clínica y con rabia contenida.
- ¿Qué significa nacer con consumo durante el embarazo?
- En general son guaguas que nacen con bajo peso, pero además con alteraciones neuromotoras, hipersensibilidad, problemas de lenguaje y conductuales. Muchos no están diagnosticados ni tratados. Si la mamá es detectada, ese niño suele ser institucionalizado y enviado a un hogar de lactantes sin tratamiento específico. Si no lo es, muchas veces se va a la calle con su madre y empieza su vida en el consumo desde los primeros días. Eso es una injusticia brutal.
Naciste Tú propone otra cosa. Que cuando una mujer llega a parto con consumo, el sistema no mire para el lado. Que avise. Que exista una alternativa real.
Aprender a ser mamá
- ¿Cómo funciona el programa?
- Buscamos que esa mamá entre a un tratamiento intensivo con su guagua durante doce a dieciocho meses. Es residencial. Hay un equipo que trata al recién nacido, otro que rehabilita a la mamá y un tercero que trabaja el vínculo. Porque esa mujer tiene que aprender a ser mamá, y además de una guagua que llora más, que traga distinto, que necesita otra forma de cuidado.
Aquí aparece una de las ideas centrales del programa, y también una corrección ética.
- Tú dices que el foco no está en la mamá
- Exacto. Nuestro foco es el niño. No llega una mamá con su guagua a rehabilitarse. Llega un niño que viene con su mamá. Porque ese niño tiene derecho a ser diagnosticado, tratado y acompañado. Nosotros lo seguimos cuando entra a sala cuna, cuando entra al colegio. Queremos que tenga un proyecto de vida.
Naciste Tú existe hace siete años. Funciona en Rancagua, después de que en Santiago les cerraran las puertas. Atiende a doce diadas madre-hijo en tratamiento intensivo y a otras diez en fase ambulatoria. No recibe financiamiento estatal. El costo anual por cada diada es de 18 millones de pesos.
- ¿Cómo son las mamás que llegan al programa?
- El perfil es dramático. Pobreza extrema, consumo que comienza entre los 12 y 14 años, historias donde se cruzan abuso sexual, violencia intrafamiliar, comorbilidad psiquiátrica. El 93 por ciento de ellas ha sido víctima de violencia; el 73 por ciento abusada sexualmente, el 70 por ciento es hija de un padre o madre consumidor. Ellas mismas fueron en muchos casos recién nacidas con síndrome de abstinencia. Muchas han tenido otros hijos que hoy están repartidos entre familiares o el Estado.
-¿Ellas quieren ser madres?
- Sí. Profundamente. En promedio han tenido tres hijos antes y nunca han podido ser mamás. Esta es la oportunidad de rehabilitarse y de llegar a serlo. Y eso explica algo muy importante: la adherencia al tratamiento llega al 70 por ciento de los casos. Mucho más alta que el promedio general.
¿Abstinencia total?
En los últimos cuatro años, el número de guagüitas abandonadas en hospitales se ha disparado. Ana Luisa no duda en establecer el vínculo.
- ¿Qué pasaría si existieran más programas como este?
- La mayoría de esas mujeres se quedaría con su hijo si tuviera la oportunidad real de rehabilitarse. Esa es nuestra experiencia. Es muy fácil juzgar cuando no hay alternativas. La droga es una enfermedad brutal. Y la pasta base, más aún.
- ¿Qué es lo más importante que este programa ha demostrado?
- Que no es un fracaso. Que esa mujer sí puede rehabilitarse, sí puede ser mamá, y que ese niño tiene el derecho y la oportunidad de tener un proyecto de vida lejos de la droga.
- En el trabajo con consumo hay distintas miradas. El Hogar de Cristo, por ejemplo, trabaja desde la reducción de daños. Ustedes no. ¿Por qué?
- Nosotros creemos en la abstinencia total. Y quiero decir algo importante: esto no es una discusión ideológica ni moral. Son escuelas distintas, alternativas distintas para personas distintas. Hay personas que van a poder con un enfoque y otras con otro. Nuestra convicción es que la rehabilitación puede ser liberarse completamente de la droga. Y hay mucha gente que eso es lo que ha buscado toda su vida.
Ana Luisa hace una pausa. No habla desde la teoría, sino desde la experiencia acumulada.
- Si yo tengo un hijo con cáncer, quiero saber si el tratamiento apunta a erradicar ese cáncer. Entendiendo que esta es una enfermedad crónica, que va a acompañar a la persona toda la vida, pero que puede ser tratada. Nosotros tenemos incluso programas de reingreso cuando hay recaídas. No creemos que una recaída sea un fracaso moral. Es parte del proceso.
- Hay quienes sostienen que pedir abstinencia total es demasiado exigente para personas con trayectorias tan vulneradas.
- Yo creo que ahí hay un prejuicio. No es la pobreza lo que impide rehabilitarse. Nosotros trabajamos con personas de una vulnerabilidad extrema. Personas que nunca han tenido una experiencia de felicidad en su vida. Y aun así, cuando aparece un sentido, un hijo, un nieto, una posibilidad de reparar, esa persona puede sostener un proceso de abstinencia.
No es para todos, por supuesto. Pero ¿por qué negar de antemano esa oportunidad?
En Naciste Tú, esa convicción se cruza con algo aún más potente: el deseo de ser madre. Así lo explica su creadora: "En estas mujeres, las ganas de ser mamá son un motor enorme. Mucho más fuerte que en población general. Por eso la adherencia es tan alta. Rehabilitarse en puerperio es durísimo. Aprender a ser mamá de una guagua que llora más, que se sobreestimula, que necesita otro tipo de cuidado, es un desafío enorme. Pero cuando lo logran, el impacto es profundo".
Antes de despedirse, Ana Luisa vuelve al punto que atraviesa toda la conversación: la invisibilidad.
- ¿Por qué este tema sigue sin verse?
- Porque todo lo que tiene que ver con droga y menores de cinco años es invisible en Chile. No miramos a esos niños. Y no son solo estas guagüitas. Son los niños cuyos padres consumen, los niños institucionalizados, los niños captados por el narcotráfico. El vínculo entre infancia y droga es un mundo del que tenemos que hacernos cargo.
Naciste Tú, dice, no solo ha salvado trayectorias individuales. Ha desmentido una sentencia instalada durante años.
- ¿Qué es lo más importante que este programa ha demostrado?
- Que esa mujer sí puede rehabilitarse, sí puede ser mamá, y que ese niño tiene el derecho y la oportunidad de tener un proyecto de vida lejos de la droga.