Un fármaco contra las convulsiones podría prevenir el alzhéimer

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EFE

Hallazgos en animales y tejido humano sitúan al levetiracetam como potencial terapia preventiva.

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El alzhéimer implica la acumulación de fragmentos de proteínas tóxicas en el cerebro. Un estudio descubrió, en modelos de ratón, neuronas y tejido cerebral humanos, que un fármaco anticonvulsivo tiene potencial para prevenir ese proceso, lo que abre puertas a nuevas dianas terapéuticas.

Una investigación encabezada por la Universidad Northwestern (EE.UU) identificó cuándo y dónde se acumulan las proteínas tóxicas en el cerebro de los pacientes con alzhéimer.

Además, descubrió que un medicamento aprobado hace décadas por la Administración estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA, en sus siglas en inglés) puede detener el proceso de acumulación antes de que comience.

Mientras otros fármacos eliminan las placas existentes, el levetiracetam previene la producción de péptidos beta-amiloides tóxicos, informó la universidad en un comunicado.

Los científicos examinaron modelos de ratón modificados genéticamente, neuronas humanas cultivadas y tejido cerebral de pacientes con síndrome de Down, quienes presentan un alto riesgo de desarrollar una forma agresiva de la enfermedad.

Así descubrieron que un fragmento de proteína especialmente tóxico, llamado beta-amiloide 42, se acumula dentro de las vesículas sinápticas de las neuronas (los diminutos paquetes que estas usan para enviar señales).

Sin embargo, cuando administraron levetiracetam a los animales y a las neuronas humanas, el medicamento evitó que las neuronas formaran dicha proteína.

"Nuestros resultados han revelado una nueva biología, al tiempo que abren puertas a nuevas dianas terapéuticas", destacó el investigador Jeffrey Savas, de la Universidad Northwestern y uno de los firmantes del artículo.

En el centro del nuevo descubrimiento está la proteína precursora amiloide (APP), que desempeña funciones importantes en el desarrollo cerebral y la formación de sinapsis neuronales. La forma en que se transporta la APP también controla si una neurona forma beta-amiloide 42.

Durante el ciclo de las vesículas sinápticas (un proceso fundamental que subyace a cada pensamiento, movimiento, recuerdo o sensación) el levetiracetam se une a la proteína SV2A, lo que ralentiza un paso en el que las neuronas reciclan componentes de esas vesículas desde la superficie celular.

Al pausar este proceso de reciclaje, el fármaco permite que la APP permanezca más tiempo en la superficie de la célula, desviándola de la vía que produce beta-amiloide 42.

Prevenir antes de los síntomas

Savas explicó que a 30, 40 y 50 años el cerebro es generalmente capaz de alejar a las proteínas de las vías dañinas, pero a medida que se envejece esa capacidad protectora se debilita gradualmente. En los cerebros que desarrollan alzhéimer, demasiadas neuronas se desvían y es cuando se produce la beta-amiloide 42.

Para prevenir eficazmente los síntomas de esa enfermedad, las personas de alto riesgo tendrían que empezar a tomar levetiracetam "muy, muy pronto", posiblemente hasta 20 años antes de que las nuevas pruebas de alzhéimer aprobadas por la FDA detecten incluso niveles levemente elevados de beta-amiloide 42, dijo.

Al ser un fármaco de uso extendido, el equipo analizó datos clínicos ya existentes para investigar si los pacientes de alzhéimer que tomaban levetiracetam experimentaban una ralentización del deterioro cognitivo.

Su uso se asociaba con un retraso desde el diagnóstico del deterioro cognitivo hasta la muerte, en comparación con aquellos que tomaban lorazepam o ningún fármaco anticonvulsivo, agrega la nota.

Aunque la magnitud del cambio "fue pequeño (en una escala de pocos años), este análisis respalda el efecto positivo del levetiracetam para frenar la progresión de la patología de Alzheimer", afirmó Savas.

El equipo estudió tejido cerebral de pacientes con síndrome de Down que murieron a los 20 o 30 años en accidentes u otros sucesos. Más del 95 % de esas personas desarrollará una forma temprana y agresiva de alzhéimer hacia los 40 años, porque el gen de la APP está ligado al cromosoma que está triplicado en su genoma.

El estudio encontró que ese tejido cerebral presentaban la misma acumulación de proteínas presinápticas que el equipo de Savas había hallado en modelos de ratones en un artículo anterior.

Por ello, consideró, "es concebible" que, si se comenzara a administrar a esos paciente el medicamento en su adolescencia, "podría tener un beneficio terapéutico preventivo".

Con todo, el levetiracetam "no es perfecto", pues se descompone en el cuerpo muy rápidamente, por lo que Savas y otros científicos investigan para crear una versión mejorada del fármaco que dure más tiempo en el organismo y ayude a atacar mejor el mecanismo que previene la producción de placas.