Sala Cuna y FES, objetivos postreros de Boric en el Congreso
Ambas iniciativas concentrarán los esfuerzos del Gobierno en marzo, tras el receso legislativo y ad portas del cambio de mando.
Las críticas de la oposición, en los dos casos, apuntan al financiamiento y al apuro por lograr su aprobación a última hora.
El diálogo entre la Administración saliente y el futuro oficialismo se tensionó en las últimas semanas por la oficialización de la candidatura de Michelle Bachelet para la ONU y el envío de ayuda humanitaria a Cuba.
En la recta final del mandato del Presidente Gabriel Boric, el Gobierno intenta sacar adelante dos de sus principales proyectos: el fin al CAE, reemplazado por el nuevo sistema de financiamiento para la educación superior (FES), y el proyecto de sala cuna universal.
Sin embargo, ambas iniciativas siguen entrampadas en el Congreso tras años de tramitación y con serias dudas sobre la viabilidad de que sean aprobadas antes del cambio de mando.
El proyecto del FES permanece en la Comisión de Educación del Senado, marcado por críticas opositoras a su contenido y financiamiento.
Desde el oficialismo, el diputado socialista Arturo Barrios sostuvo que "se alegan situaciones que hay que superar, pero nadie ha sido claro en decir cuáles son las trabas del proyecto".
Mientras que el republicano Estephan Schubert acusó al Ejecutivo de "no haber puesto urgencias a tiempo" y de "introducir ajustes tardíos" que, a su juicio, han dificultado su avance.
A la tensión legislativa se suma el debate político por el respaldo del Ejecutivo a la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.
Desde la oposición, el diputado Cristian Labbé calificó la decisión como "un amarre", afirmando que "este gobierno está dejando amarrado todo aquello que no pudo hacer durante cuatro años", lo que —aseguró— deberá ser revertido por la próxima administración.
En paralelo, el Gobierno confirmó el envío de ayuda humanitaria a Cuba a través del Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza y mediante agencias de Naciones Unidas, lo que motivó la citación del canciller Alberto van Klaveren al Senado.