Lisboa: Siete policías fueron detenidos, acusados de torturas y violación en comisarías
La investigación apunta a que algunos de los abusos contra detenidos fueron grabados y difundidos en grupos de WhatsApp de los propios agentes.
Al menos siete agentes de policía fueron detenidos, acusados de graves torturas, violación, abuso de poder y ofensas a la integridad física en comisarías de Lisboa.
La Fiscalía de Portugal y Policía de Seguridad Pública (PSP) informaron, en un comunicado, que en el marco de esta operación se desarrollan el miércoles nueve registros domiciliarios y siete no domiciliarios, estos últimos en comisarías.
La Fiscalía y la PSP precisaron que estas pesquisas están relacionadas con hechos ocurridos en la comisaría de Rato. En este centro policial y en el de Bairro Alto, dos policías fueron arrestados por supuestas torturas en julio pasado.
Las diligencias llevadas a cabo ahora por la PSP son dirigidas por siete magistradas del ministerio público y por el momento están bajo secreto de sumario.
La PSP aseguró que seguirá colaborando con las autoridades judiciales competentes para esclarecer completamente los hechos investigados y para que se haga Justicia.
Según el medio Expresso, algunos de los agentes detenidos están directamente implicados en casos de torturas a personas arrestadas en la comisaría de Rato, mientras que otros presenciaron golpizas a detenidos sin hacer nada.
Algunos habrían filmado las supuestas torturas para luego compartir el video en grupos de WhatsApp de policías.
El medio, que cita el escrito de acusación del Departamento de Investigación y Acción Penal (DIAP) de la Fiscalía en Lisboa, precisa que existen sospechas de que por lo menos hay dos grupos de WhatsApp integrados por agentes.
En uno de los videos compartidos en esos grupos se ve a un extranjero tirado en el suelo, obligado a besar las botas de cuatro agentes, que le gritaban "kiss, kiss" (besa, besa, en inglés).
En otra de esas grabaciones y fotos, agrega Expresso, se aprecia a un policía cortando con un cuchillo las rastas de un detenido -también extranjero- para luego tirarlas a la basura, mientras que otros agentes ríen, amenazaban a la víctima y la agreden en la comisaría de Bairro Alto.