De la voz por cable a las redes inteligentes: 150 años de la primera llamada telefónica

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Un experimento destinado a mejorar el telégrafo terminó marcando el inicio de una revolución en las telecomunicaciones.

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El inventor Alexander Graham Bell realizó, el 10 de marzo de 1876, la primera llamada telefónica de la historia. Fue a su asistente, Thomas Watson.

Hace 150 años Alexander Graham Bell hizo la primera llamada telefónica de la historia: a su ayudante. Este experimento en un taller de Boston supuso la semilla de lo que hoy es una sociedad hiperconectada, con redes de alta velocidad, móviles inteligentes y grandes cantidades de datos.

"Señor Watson, venga aquí, quiero verle", fue la breve conversación que tuvo lugar el 10 de marzo de 1876 entre el inventor escocés y su ayudante Thomas Watson. Esta marcaría un nuevo punto de partida de las telecomunicaciones, aunque su intención inicial no era esa, sino renovar la red telegráfica, explica a EFE el profesor de Ingeniería de Telecomunicación en la Universidad Politécnica de Madrid, Antonio Pérez Yuste.

El propósito de Bell, añade este experto, "era mejorar la eficiencia de los sistemas telegráficos eléctricos existentes, consiguiendo transmitir más información con los mismos recursos", proponiendo así sustituir el tipo de corrientes que se denominaban "pulsatorias" por otras que él llamó "ondulatorias".

Ese cambio, añade Pérez, fue una idea de Bell para "un uso alternativo" del telégrafo, pero terminó siendo el inicio de la llamada, pues esta no es más "que el conjunto de una suma de frecuencias distintas".

No obstante, el Congreso de Estados Unidos reconoció en 2002 al ingeniero italiano Antonio Meucci como el primero en crear un dispositivo de comunicación de voz a distancia (en 1854) que se llamó 'teletrófono' y luego evolucionó al teléfono. Graham Bell lo patentó en 1876.

Después de la llamada

El impacto fue tal que dos años después de la llamada de Bell a Watson se instalaron las primeras centralitas telefónicas y más tarde abrieron redes locales de comunicación, un hecho que para Pérez tiene un alto valor documental pues "ha pasado muchas veces en la historia que inventos que empiezan como experimentos terminan convirtiéndose en elementos de consumo masivo".

A medida que las redes se extendían también en zonas rurales, asegura el docente, "surgió una economía relacionada con la industria de la telefonía y dedicada al desarrollo de terminales telefónicas y cableado", dejando así de depender de la industria eléctrica y evolucionando "a lo que conocemos como las telecomunicaciones".

Sin embargo, el telégrafo no perdió relevancia en la actividad empresarial y el comercio con la llegada del teléfono, ya que "permitía conservar una prueba documental de la comunicación".

A finales del siglo XIX el efecto de la expansión telefónica comenzó a evidenciar cambios sociales "relevantes", anota Pérez, como la creación de empleo femenino en las centralitas que "fueron atendidas exclusivamente por mujeres y eso supuso una incorporación importante al mercado laboral".

La era digital

Décadas más tarde, y después de que el teléfono lograra conectar Europa con América durante la Segunda Guerra Mundial, la transformación llegaría con la telefonía móvil y la digitalización.

Un hecho que, según Pérez, "cambió radicalmente el panorama" con la introducción del sistema GSM (Sistema Global para Comunicaciones Móviles) de segunda generación que popularizó el móvil a través de innovaciones como la voz digital, el 'roaming' internacional o los mensajes SMS.

Ese proceso, añade Pérez, se aceleró con la llegada de las redes 3G y la introducción al mercado de los teléfonos inteligentes, impulsado por dispositivos como el iPhone y sistemas operativos como Android, lo que considera como "el momento clave que nos transforma absolutamente a toda la sociedad".

A partir de ese momento, el teléfono fijo dejó de ser un aparato asociado a un lugar físico para convertirse en un dispositivo personal con redes móviles que "superan en penetración a la telefonía fija en gran parte del mundo y transportan principalmente datos en lugar de voz", agrega el experto.

Para Pérez, con siglo y medio de perspectiva, la llamada de Bell se interpreta como el inicio de un proceso tecnológico que acabaría transformando por completo la manera de comunicarse en el planeta y "fue el disparador que dio origen a lo que hoy llamamos sociedad digital".

"El teléfono fue para la sociedad de la información lo que la máquina de vapor fue para la sociedad industrial", concluye.