Artemis II: por qué la NASA no alunizará aún pese al regreso a la Luna
El rediseño completo de las tecnologías espaciales obliga a validar cada etapa antes de intentar descender en la superficie lunar.
El avance de la misión Artemis II marca un hito histórico al reingresar en la "esfera de influencia" lunar, un fenómeno que no ocurría con tripulación humana desde 1972. Sin embargo, surge una pregunta recurrente entre el público: si ya llegamos hace cinco décadas, ¿por qué no alunizamos de inmediato?
Para Víctor Pinto, académico del Departamento de Física de la Universidad de Santiago y experto en exploración espacial, la respuesta reside en la renovación total de la tecnología.
"La gente tiende a, de repente, ignorar el hecho de que solo porque esto se haya hecho hace 50 años, eso no significa que podamos llegar y hacerlo de nuevo. Esto porque las tecnologías que se usaron en los años 60 y 70 son completamente distintas a las que se usan hoy en día", señaló el especialista en Una Nueva Mañana.
Según explicó Pinto, el programa Artemis está diseñado como una progresión lógica de seguridad y testeo. "Vamos por etapas: la tercera misión sería tratar de testear el módulo lunar y, finalmente, la cuarta misión sería la que intentaría aterrizar finalmente en la Luna. Y esto tiene que ver simplemente con protocolos tanto de desarrollo tecnológico como también de seguridad del equipo de astronautas que está viajando", precisó.
El misterio del "lado oscuro" y la gravedad lunar
Uno de los puntos más críticos de Artemis II es su paso por el lado lejano de la Luna, utilizando la gravedad para impulsarse de regreso. Este concepto, conocido como la esfera de influencia, es fundamental para la navegación espacial.
"Cuando tú te acercas lo suficiente a la Luna para que el campo de gravedad de la Luna ahora sea más fuerte que el de la Tierra porque ya estás muy cerca de la Luna, entonces ahí tú hablas de que estás en la esfera de influencia. Y esto significa que ahora los astronautas, en vez de estar arrancándose de la Tierra o cayendo a la Tierra, están cayendo hacia la Luna", detalló Pinto.
Sobre el "lado oscuro", el académico destacó que existe una mística social, pero el valor real es científico.
"Como este es el lado que nunca está mirando hacia la Tierra, es entonces el que es más difícil de sondear. Cada vez que tenemos una misión que es capaz de mirar desde este otro lado, siempre está la posibilidad de que aprendamos más acerca de la formación lunar, la distribución de los cráteres y, potencialmente, la búsqueda de lugares que tal vez a futuro podrían ser útiles para asentamientos o bases", detalló.
Ante las críticas por la millonaria inversión en recursos espaciales, Pinto recordó que la tecnología desarrollada para estos viajes termina integrándose en el día a día terrestre.
"Históricamente la exploración y el desarrollo espacial, como siempre están testeando los límites de la tecnología actual, son los que 5, 10, 15 años después resultan en los grandes avances tecnológicos que empezamos a ver en nuestro día a día", resaltó.
El especialista añadió que "cosas que hoy en día son supercomunes como el velcro o la espuma con memoria de los colchones, todo eso viene a partir de desarrollos que en un principio fueron pensados para ayudar a los viajes espaciales".